Runic: El Departamento Quemado

Muchas veces uno no entiende por qué las cosas suceden de una forma u de otra, uno puede planear mil cosas, pero al final las cosas suceden de una forma que no puede predecir.

Las personas un día pueden estar bien, después pelearse y terminar muy mal. Todo lo que comienza siempre tiene un final, a veces se prolonga, a veces es más corto de lo usual pero lo que pasa no importa lo que suceda, es que uno aprende de las cosas que le suceden. Esta es mi historia, un chico normal algo tranquilo pero coqueto de ciudad metropolitana de Lima, Perú ¿les dije? Soy gay, 100% gay. En cuanto a estándares, soy moderno,  mido 1.78, contextura normal, un poco cachetón,  manejo un par de cuentas en internet de redes sociales, pero aunque no lo crean, no las uso mucho. 

Ésta es la red social Runic, se dice que la gente gasta más de 6 horas en promedio en este lugar, compartiendo fotos, lo que piensan, las cosas que planean hacer el fin de semana. Siempre hay algo que hacer, siempre hay alguien con quién retomar contacto, con Runic mantienes contactos con la gente de toda tu vida. Hoy es el cumple de un amigo ¿ven? 60 confirmados, Runic hace maravillas para juntar a la gente ¿el lugar? El departamento quemado.

Jorge está bailando con Roberto, no hay mucha gente en la pista de baile, sus pasos un poco toscos pero se divierten igual.
Jorge: ¿Ya habrá llegado el cumpleañero?
Roberto: (lo ignora) mm no sé… hemos llegado temprano

Roberto anda un poco entretenido mirando a su alrededor, como si escaneara la habitación buscando algo que ha perdido. Jorge parece no importarle su actitud, el solo está divirtiéndose un poco.
Jorge: Oye la próxima semana sería nuestro aniversario.
Roberto: ¿aniversario? ¡Claro! Cumpliríamos 4 años, que pena que estemos en break, probablemente podríamos irnos a algún lado.

Roberto no lo mira a los ojos, parece resentido con Jorge por su comentario. Se evidencia, que se encuentran bailando juntos, pero no el uno con él otro. Roberto al fin encuentra lo que estaba buscando: un chico atractivo, de polo verde, que lo mira desde el otro lado de la habitación, su mirada es tentadora, Roberto lo mira fijamente.
Roberto: Oye Jorge, ya regreso, voy por un par de tragos.
Jorge: Ok, no hay problema.

Una mirada, un destello de sexualidad, son pocos los elementos que ponen nuestra adrenalina a correr ¿será que nosotros, los gays, tenemos una debilidad a buscar sentir la sensación abrumadora de que tú y un completo extraño son los únicas estrellas del universo y que están destinadas a juntarse? ¿O será simplemente la arrechura del momento? Bueno ¿Quieren conocerme? Ese soy yo.

En la misma pista de baile, se encuentra Christian bailando coquetamente sus pasos son masculinos, atractivos, aunque súper improvisados. Se encuentra bailando con un lindo chico de lentes, sus pasos un poco torpes, resaltan los movimientos de Christian bajo las luces de la fiesta. Este chico se llama Marcos, estudiante de sistemas, no puede evitar ocultar el esfuerzo que tuvo que ponerle a su ropa para poder lucir “bien” esa noche. Su peculiar pasión por los gadgets tecnológicos, se ve demostrado en el reloj gigante que tiene en la mano derecha. Marcos mira fijamente a Christian, no baila muy bien pero se esfuerza, parece que quiere impresionar a Christian.
Christian: Es bueno que hayas podido salir conmigo, siempre andas ocupado.
Marcos: El trabajo pues, no todos podemos darnos el lujo de solo estudiar.
Christian: (se sorprende un poco por la forma tan directa de respuesta)
Marco: Disculpa creo que fui muy duro, algún día sabrás lo que es, por ahora tu responsabilidad son tus estudios.
Christian: (se ríe) ok, no te preocupes. Oye ¿y Daniel?
Marco: Debe estar por ahí divirtiéndose.
Christian: ¿No deberías estar cuidándolo? Solo tiene 17 años.
Marco: Lo conozco desde que nació y siempre ha sido muy independiente, estará bien.
Christian: Si tu lo dices.

Christian se divierte, le gusta mucho bailar.

Christian: ¡Qué sed!
Marco: Yo te traigo algo de tomar.
Christian: Gracias Marco.

Las cosas pasan cuando menos te lo esperas, creo fervientemente en eso. Creo en el destino, que las cosas suceden por algo, creo que hay algo más allá, que todos tenemos un propósito que debemos descubrir a medida que vamos aprendiendo las cosas de la vida. Esa noche en ese departamento quemado, nada me prepararía para lo que estaba por enfrentar.

Christian y Jorge se dan cuenta que están solos en los extremos de la habitación, se demoran un poco en reaccionar, parecen reconocerse, pero ambos dudan. Christian de repente se asombra, Jorge también. Se reconocen y se acercan.
Christian: ¡Jorge! Pensé que no vendrías.
Jorge: ¿Por qué pensaste eso?
Christian: Porque pusiste ‘tal vez asistiré’, lo que se traduce en menos de 10% de probabilidades de que hayas venido.
Jorge: Jajaja yo siempre pongo ‘tal vez asistiré’ a los eventos. Así no tengo que comprometerme asistir a alguno.
Christian: Bueeeno… eso lo explicaría.
Jorge: Oye ¿bailas?
Christian: Me ofendes, está bien que nos hayamos conocido por Runic, pero no es razón para dudar de mis capacidades en el fino arte del baile.

Jorge se ríe y comienza a bailar con Christian. Ambos manejan estilos diferentes de baile, se nota l diferencia. Sin embargo, los seductores ojos de Christian tienen un objetivo claro, los ojos de Jorge responden a la iniciativa. Jorge siente curiosidad por esa mira intensa, nunca la había visto en nadie antes, continúan bailando, cada vez más cerca, ambos comienzan a coordinar pasos de baile, se siente el ritmo en el ambiente, entran en sincronía. En esos instantes, Marcos regresa con el trago y los encuentra en ese plan, les da espacio.

Christian y Jorge se chocan frentes, la atracción magnética parece incontrolable, sus cuerpos ya están el uno con el otro listos para emprender el despegue. Se miran, hipnotizados realizan una gran hazaña, un beso para recordar. Marco abre los ojos como espejos, se queda estupefacto. Christian siente que se encuentra solo, no existe nadie más en el mundo más que ese momento, de pronto termina, se demoran un poco en reaccionar, en volver a abrir los ojos y despertar del sueño que han vivido. Se miran hipnotizados, una mezcla de pasión y descontrol, una sensación exuberante recorre sus cuerpos. De pronto, Marcos los interrumpe.
Marcos: Acá está tu trago (se lo entrega a Christian)
Christian: Ay… Gracias (está medio desubicado)
Jorge: (reacciona) Hola Marcos, tu también por acá, y bien acompañado te veo.
Marcos: Claro, que sí. Y tú también por lo que vi.
Jorge: Si pues, vine con Roberto, se fue a buscar un par de tragos hace un rato.
Marcos: ¿Ah sí? Pues me vengo de ahí y no lo he visto.
Jorge: Mm… que raro. Lo iré a buscar, seguro se perdió en el camino.
Marcos: Seguramente que se perdió (sarcástico) en el camino.

Jorge se retira, comienza a buscar a Roberto, va a los posibles lugares donde podría estar, no es difícil buscarlo dado que aún no hay mucha gente. El único lugar obvio es el baño, se acerca y nota que la puerta esta entreabierta, la empuja y se encuentra con una pareja de hombres (uno de ellos es el chico de polo verde) agarrando apasionadamente en el baño. Jorge al darse cuenta reacciona y rápidamente va a cerrar la puerta, cuando nota algo extraño. La persona que le está dando la espalda es Roberto. Se queda paralizado.

Por otro lado, Christian quiere seguir bailando, está tratando de ignorar de momento lo sucedido, pero es imposible no evidenciar que se encuentra pensando en eso. Marcos ha cambiado su actitud, nota esos cambios y Christian, ya no se divierte.
Marcos: Christian, quiero hablar contigo
Christian: ¿Hablar? Quiero bailar.
Marcos: Christian, vamos. Sabes de qué quiero hablarte.
Christian: No, no quiero.

Marcos lo conduce fuera de la pista de baile a un lugar más callado. Christian siente el peso del mundo en los hombros y no puede poner resistencia. Se meten en una habitación vacía.
Marcos: ¿Sabes qué has hecho no?
Christian: (enmudece)
Marcos: ¿Cómo se te ocurre hacer algo así? Jorge está con pareja y si no me equivoco, tú sabías eso.
Christian: Sí, lo sé.
Marcos: Entonces ¿en qué rayos estas pensando?
Christian: (pausa) Es que no estaba pensando
Marcos: Mira Chris, me preocupas, quiero que estés bien y no puedo dejar que te hagas esto.
Christian: ¿Hacerme qué?
Marcos: Se que eres ingenuo, pero tampoco para tanto. El chico está en una relación de casi cuatro años ¿qué clase de futuro esperas con una persona así?
Christian: No sé…
Marcos: ¿Tengo que decírtelo? No va a funcionar, o sea disfruta el momento, te besaste con el chico que te gustaba, bien por ti. Pero ahí termina.
Christian: (pausa) Puede que no, nadie ha escrito la historia aún (pausa) Y si tengo que equivocarme y tomar mis propias decisiones, pues lo haré en su momento. Es muy pronto para pensar.
Marcos: ¡Reacciona! No quiero tener que recoger sus pedazos del suelo luego.
Christian: Puede ser que me esté equivocando en grande, pero ¿acaso no lo vale? Arriesgar todo por la persona que te gusta, darlo todo, no es así como la aventura más grande de amor se inicia.
Marcos: Estás cegado, él está con alguien, además ¿hace cuanto lo conoces?
Christian: Dos meses.
Marcos: ¿Cómo poder arriesgar todo, tu salud emocional, por alguien que acabas de conocer?
Christian: Solo lo siento…
Marcos: Ese es el problema, tienes que pensar un poco más las cosas.

Jorge irrumpe en la habitación.
Jorge: (algo alterado) Marco ya me estoy retirando.
Marco: Ok, ve
Jorge: Adiós Christian (le da la mano)
Christian: (se quedan mirándose) Adiós Jorge.

Roberto entra en la habitación.
Roberto. ¿Ya Jorge?

Jorge asiente y se retira. Christian se queda en la soledad de esa oscura habitación. Marcos nota la tristeza en sus ojos, y lo abraza.
Marcos: Ya olvídalo.

Al día siguiente, Jorge se despierta en su cama, aún tiene la ropa de ayer, su pareja está a su lado, es de mañana. Roberto se despierta con dificultad. Jorge aparenta no haberse percatado y se sienta en el borde de la cama.

Roberto: (lo mira) ¿Cómo amaneciste?
Jorge: (pausa)
Roberto: ¿Amor?
Jorge: Todo está bien (fuerza una sonrisa)
Roberto: Amorcito, tranquilo, mira se que lo de ayer debe haberte incomodado un poco, pero mira no pasa nada entre ese pata y yo, o sea no lo conocía, es un cualquiera que estaba en el momento indicado a la hora indicada (se ríe)
Jorge: Me imagino, no te preocupes.
Roberto: Ay… Jorge tranquilo, sabes que eso no significa nada.
Jorge: Ya basta, estoy bien.
Roberto: Algo te pasa, estoy seguro.
Jorge: Si sigues insistiendo, me voy a molestar.
Roberto: Bueno, bueno sabes que me puedes contar cualquier cosa.

Roberto se comienza a levantar de la cama.
Jorge: Sé que no debería fastidiarme. Debe ser la impresión de haberlo visto.
Roberto: Es normal, hace poco que no estamos juntos. Yo estaría igual o peor si es que hubiese sido tú.

Jorge enmudece.
Roberto: Además es la primera vez que nos sucede. Sabes que si no estuviésemos en break jamás habría dejado que pase.
Jorge: ¿Jamás habrías dejado que pase?
Roberto: Aish… bueno no lo habría hecho contigo ahí.
Jorge: Lo tomaré en cuenta para tomar mi decisión.
Roberto: … No seas muy duro conmigo, sabes que no hecho nada que tú no habrías hecho.
Jorge: (enmudece)
Roberto: (pausa) Jorge a ti te amo.

Jorge se calma y se deja abrazar.
Jorge: ¿Cuándo fue la última vez que nos besamos en público, ah?
Roberto: Recuérdame robarte un beso, cuando regresemos.

En el departamento quemado, la mayor parte de la gente se quedó  la noche, ya era domingo en la mañana, pero por más sol que hacía afuera, dentro de las paredes oscurecidas del lugar, personas con dolor y con una mirada desfallecida comenzaban a levantarse y a recuperar el aliento. Yo me había quedado completamente dormido soñando y recordando la noche eterna, del sabor casi inmaculado de una huella labial en descomposición.

Christian se encuentra en un colchón frente a Marcos. Marcos lo mira dormir, se da cuenta que tiene frío y lo arropa. Christian se da cuenta de los movimientos y se despierta.
Christian: ¡Qué noche!

Marcos asiente, se quedan mirándose un rato. Marcos lo mira fijamente, Christian se siente un poco incómodo, se hace el loco y se levanta.
Christian: Mm… Marcos voy a buscar algo de comer ¿vienes?

Marcos se levanta y van a buscar algo a la cocina. Mientras tanto, al otro lado de la habitación. El chico de polo verde se levanta y se da cuenta que está recostado en el hombro de un chico, se sorprende.

Daniel: Oowww… (se demora en reaccionar) ¿Dónde estoy? ¿Quién eres tú?
Gerardo: Me llamo Gerardo y sigues en el departamento quemado
Daniel: ¿Departa…? ¿AAH?  (Se sorprende) ¿Qué sigo haciendo acá?
Gerardo: Tranquilo, todo está bien.
Daniel: ¿Cómo que está bien? ¡Es de mañana! ¡Me van a matar en mi casa!
Gerardo: ¿Tus padres?
Daniel: Si
Gerardo: ¿Viniste con alguien?
Daniel: Mi hermano… Marco ¿Lo has visto?
Gerardo: Mmm la verdad que no conozco a nadie acá.
Daniel: Me tengo que ir a mi casa ¡Right now!
Gerardo: Calma, si te calmas yo te llevo en mi carro.
Daniel: ¿Tienes carro? Ya porfa, tengo que llegar lo más rápido posible.
Gerardo: ¿Cómo te llamas?
Daniel: ¿Yo? Daniel.

Por otro lado, Christian y Marcos se sientan en una mesa encuentran maní y jugo de caja, Marcos percibe cómo Christian evita mirarlo.

Marco: ¿Qué te acuerdas de anoche?
Christian: ¿Por qué lo preguntas?
Marcos: Solo respóndeme
Christian: Nada… bueno tú sabes
Marcos: Lo sé ¿todo bien?
Christian: La verdad no quiero pensar en eso.
Marcos: Sé que no quieres, pero tarde o temprano vas a tener que enfrentar la realidad.
Christian: (se queda callado)
Marcos: Ni siquiera sabes qué siente él por ti, si él te quisiera de verás, pues se habría quedado contigo anoche.
Christian: ¡Pero está con pareja!
Marcos: Justamente es lo que estoy tratando de decirte, sé que no es fácil escuchar la verdad, pero él no siente nada por ti.
Christian: ¿Cómo puedes estar tan seguro?
Marcos: Pues solo recuerda, hasta hace un tiempo estabas en break con Gerardo y conociste a un chico, del que te enamoraste perdidamente de él ¿o no?
Christian: Sí
Marcos: ¿Y qué paso luego?
Christian: …
Marcos: Te aburriste y regresaste con Gerardo
Christian: Eso… no fue exactamente así.
Marcos: ¡No te engañes! Tan solo querías un punto.
Christian: Tú no sabes lo que sentí.
Marcos: Pero sé lo que hiciste después, te duró tres semanas y luego regresaste con Gerardo.

Christian toma asiento.

Marcos: Yo sé que lo que estás sintiendo ahora es bonito y todo, pero soy tu amigo. Y por lo menos debo advertirte en lo que te estás metiendo. Te ha pasado mil veces, deberías saber cómo es.
Christian: Tienes razón, estoy volando sin pisar tierra. Hablaré con él.
Marcos: ¿Cuándo lo verás de nuevo?
Christian: Hay una reunión Runic este fin de semana que viene.
Marcos: ¿Por qué no le hablas antes?
Christian: Tengo que pensar que le diré.
Marcos: Ok, tomate tu tiempo.

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