Intuición Masculina | El balance perfecto

Las emociones pueden hacernos sentir tan bien, que olvidamos que nuestras acciones pueden afectar a la persona que más amamos: nosotros mismos.

Cuando un romance comienza, todo, absolutamente todo, parecerá salido de un cuento de hadas… bueno sin ser tan cursi, sentirás todo a mil. Desde una sonrisa, un beso espontáneo, una salida divertida, todo acompañará que la intensidad con la que sientes vaya expandiéndose. Cada vez más y más… en algunos nunca despega, en otros vuela hasta el espacio sideral.

El punto es que cuando nace la atracción, en base a una casualidad, lo que la hace fuerte son los obstáculos que uno tiene que atravesar o situaciones que uno tiene que afrontar para que ese sentimiento se renueve, cada vez con más fuerza.

El problema comienza cuando la fuerza e intensidad no van de la mano con los sucesos cotidianos. Cuando muy pronto descubres todo y “por amor” lo das todo, este pronto se opaca. La fuente de la pasión es la lucha por el amor, que mientras más nos cuesta conquistar, más memorable y fuerte será.

No todos lo queremos, pero para aquellos románticos que buscan amar y no perder, deben aprender a ponerle límites a las emociones, las cuáles nacen del caos. En ese caos, que quema con ardua pasión todo a su alrededor, pronto consumirá la flama del amor más intenso.

Caer en las rutinas rápidamente o sentir el compromiso de tener que hacer las cosas, pronto hará que el gesto más especial pase desapercibido, como algo cotidiano.

En el juego del amor a veces se gana, a veces se pierde, pero nunca pierdas por no saber amar. El amor es espontáneo, no tiene ataduras y se da de forma natural. Puedes ver a alguien poco a la semana, tal vez menos de eso, pero los momentos que comparten pueden ser más grandes que todo lo demás.

Amor es de dos y si uno, por “sentir intensamente” opaca el cariño del otro, entonces será cuestión de tiempo para que esa flama se consuma. Piensa en que tu soplido en la intensidad con la que aportas a tu relación. La flama de la vela es la fuerza de la relación. Si soplas demasiado fuerte la vela se apagará, si no haces nada la flama consumirá la vela. Pero si soplas con suavidad pero constancia, dejando que la vela mantenga su fuerza, entre que busca crecer y amilanarse, harás que su vida se extienda mucho mucho más.

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