Mundo de Hombres | Los Iniciados

Credits: Photographer Francois Rousseau “Wet Men”

Asfixiante, la sudoración de tantos cuerpos alrededor de uno, unidos uno con otro como ganado, compartiendo el deseo de escapar finalmente del holocausto carmesí. El latido de varios corazones jóvenes fusionados por las circunstancias, tan solo queriendo tener la oportunidad de poder vivir. Tantos días atrapados en los umbrales de largos corredores y cuartos dedicados a interminables charlas sobre el mundo de los hombres. Finalmente, era momento de salir y sobrevivir en él.

Las paredes frías que apenas se podían distinguir en aquella gran habitación, la presión del roce de varios cuerpos que forcejeaban su comodidad en un espacio reducido. Eran elementos que componían el inicio de una nueva vida. Si uno se tomara el tiempo dentro de aquel lugar olvidado del mundo, podría percibir como algunos de sus habitantes tiemblan de la emoción, mientras que otros solo logran sudar frío ante el terrible miedo al mundo de la madurez. La respiración agitada de la humanidad dando sus primeros pasos, siempre puede ser invigorante.

Tantos días en la oscuridad siendo uno más del montón, porque así se comienza, siendo nadie. Pronto eso podría cambiar. De contar los días, los meses, los años finalmente el momento que todos habían estado esperando estaba en frente de ellos: iniciados, un grupo de jóvenes que recién habrían cumplido los 14 años listos para enfrentar sus más escondidos temores y poner a prueba sus habilidades para demostrar quién podría convertirse en el mejor hombre.

En sus clases les habían enseñado sobre el poder soberano que ejercían los hombres, sus grupos de poder y cómo había algunos con más riquezas que otros. Por probabilidades, un 40% de los escogidos serían rechazados por la sociedad y se convertirían en la base de la misma, lo más bajo. Un 30% conseguiría puestos de rango medio bajo y podría vivir largamente a costa de mucho esfuerzo físico, un 25% se acomodaría como la clase comerciante del país, con un ingreso moderado que le haría poder adquirir cualquier bien que quisiera. Finalmente, solo un 5% se convertiría en hombres alfa, hombres que por genética serán los más buscados de todos, los más solicitados, los más rankeados.

Todos los miembros del mundo del hombre son rankeados por su actividad, cada uno tiene un dispositivo que se les ha instalado antes de salir al mundo. Éste le permite al gobierno conocer su ubicación en todo momento, ante cualquier acto criminal o terrorista que se suscite. Este dispositivo actúa también como un DNI o carnet de identidad el cuál guarda información relevante como dirección, edad, fecha de nacimiento, etc. Además, también mide ritmo cardíaco y hasta puede detectar ciertos patrones neuronales que se activan cuando estamos en un encuentro. Este dispositivo ingresa datos constantemente a la red social, un sistema al cual todos estamos conectados y en donde podemos encontrar un perfil público de cada uno de nosotros que les proporciona información a otros hombres sobre nuestros antecedentes y lo más importante, nuestro grado de encuentro y experiencia. Extrañamente los hombres con más experiencia no te proporcionan mucho puntaje, son los más jóvenes, me imagino que es por la adrenalina de la cacería y ser el primero. Los hombres con mayor puntaje son los más deseados, ellos normalmente elijen a sus presas y solo haber estado con uno ya es un logro envidiable por mucho, lo suficiente para que se te perciba como un ser superior, ante los que no han logrado experimentarlo todavía.

Los encuentros son la base de nuestra sociedad, es lo que nos mantiene unidos. La necesidad del hombre por conquistar se retroalimenta entre sus pares, el deseo por ser mejor y la competencia por buscar serlo es una actividad que activa la testosterona de todos, los mantiene al tope de su hombría.

Es hora, las puertas de la gran celda comienzan a abrirse, la agitación de los machos se hace más evidente. La adrenalina recorre sus cuerpos, es el momento que han estado esperando estos 14 años de vida. Nacieron para vivir este momento, todos, sin excepciones. La luz es cegadora, poco a poco comienza a dejar mostrar un paraíso lleno de plantas silvestres, como un bosque lleno de árboles y arbustos, lo cual no deja que podamos ver más allá de esa pared natural. Las paredes se han abierto por dos extremos de la habitación, eso significa que tenemos dos escapes. Algunos comienzan a aventurarse, nos aconsejaron que nos movamos rápido, pero no puedo moverme, el inicio de una nueva etapa inminente es tenebrosa.

“Ahí están ¡Los iniciados!” una voz masculina gruesa gritó con ansiedad.

Todos los demás se quedaron en silencio, mientras con mucha curiosidad escuchábamos lo que sucedía al otro lado de la pared natural.

Haz clic aquí para leer el siguiente capítulo: Mundo de Hombres | El Cazador Cazado

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