Mundo de Hombres | El Cazador Cazado

Te esperé, mientras las horas iban pasando y no te encontraba en ningún sitio. Muchas imágenes en mi mente se acumulaban, temían lo peor: el llamado del protegido ¿Por qué tenemos que estar a su merced? Forzarnos a hacer lo que no queremos, explotar la necesidad de un mundo en busca de satisfacer los placeres banales. Espero lo estés disfrutando, tanto como yo detesto la idea de que hayas decidido perderme. Aunque… nunca te he preguntado ¿Podría negarme a saber los detalles de un encuentro furtivo? Tal vez podría incluso participar contigo  y llegar a disfrutar compartirte con otro ¿eso es lo que quieres?

Esta no es la primera vez que llegas a casa muy tarde, entre sueños míos y una oscuridad que teme hacer bulla para levantarme. Quieres complacerme, hacerme sentir que estás presente y que te preocupo, pero es tarde, el dolor ya se hizo presente y como una toxina que va carcomiendo todo a su alrededor, mis lágrimas caen por mis mejillas en esa oscuridad ajenas a la luz de tus ojos, a ese mundo del que sé que no podemos escapar y sin embargo eres lo único más vivo que he encontrado entre tanta cotidianeidad, no quiero perderlo aunque eso signifique que estos pensamientos siempre rondarán mi cabeza, lo vale. No descartaré lo que me costó tanto alcanzar. Recuerdo cuando te conocí, mirabas a tu alrededor a cada hombre que pasaba frente a ti en ese gran ambiente, aunque solo por breves momentos. Los descartabas con mucha facilidad, parecía que esa noche ninguno estaba cerca a tu puntaje, hasta que caminé en frente de ti. Sentí como deslizabas tu vista por mi torso desnudo y mis nalgas bien formadas, mientras lograbas visualizar lo que tanto deseabas: un puntaje superior al tuyo, entonces me convertí en tu presa. Pero no contabas con aquello que no entra en una cifra fría y calculada, lo que yo deseaba. El cazador finalmente sería cazado.

Si encuentras a alguien atractivo de una categoría superior, no puedes acercarte o interactuar con esa persona directamente a menos que ésta lo haga primero contigo, pero no somos unos neandertales, hay ciertas acciones válidas que uno puede hacer en dichos casos sin llegar a ser obsceno o pecar de mal gusto y perder puntaje. El rango al que uno pertenece es pilar fundamental de nuestra sociedad, mientras más tengas, más poder e influencia tendrás frente a los demás. A mi parecer, es una estructura económica que nos mantiene adictos al placer ¿Pero qué es aquello sino una nueva moneda para nuestra sociedad? El placer es como el dinero, puedes hacer que otras personas hagan lo que tú quieras si cuentas con los medios para ofrecerlo, puedes adquirir o vender bienes, todo depende de la categoría en las que te encuentras. A veces es pura habilidad innata y otras tan solo suerte. Esa noche, sucedieron ambas.

Jugaste bien tus cartas, hiciste un movimiento que normalmente no se espera de un Beta, te acercaste y me preguntaste casualmente si era la noche de Luna Nueva . Amablemente te contesté que si, fue un intercambio de palabras sin importancia, pero me hizo sentirme alerta a tu presencia y notar cómo después comenzaste a ver en mi dirección constantemente. Me causaba un poco de curiosidad y decidí voltear en tu dirección. Desviaste tu mirada inmediatamente, ahora era evidente. En todo caso, normalmente nosotros, los Alfas, no perdemos nuestro tiempo con ustedes. Jugamos un poco a veces pero es lo normal, estamos acostumbrados a que nos miren. La cola del ingreso al sótano inferior era larga y antes de ingresar debemos dejar ciertos datos para que todos podamos jugar de forma segura. Es protocolo. Pasamos juntos y pude oír tu voz ello comenzó a encenderme, me atraen las voces suaves y con acentos sureños. Tu actitud relajada marcaba una diferencia entre el resto de lugareños. Entré primero a la oscuridad tenue del amplio cuarto, en donde a primera vista solo se lograba divisar rendijas con haces de luz blanca. Pronto mi ojos se acostumbraron a la oscuridad y pude notar que el lugar había sido ambientado tomando como referencia a una iglesia olvidada en el tiempo. Me dirigí a la derecha y busqué un lugar solitario para poder observarte al ingresar. En ese tiempo de espera, pude notar la presencia de respiraciones agitadas a mi alrededor, tenues como una brisa pero presente al fin y al cabo.

Manos comenzaron a recorrer mi cuerpo en la oscuridad, pero no di señales de querer continuar. Si no hay reacción, se pierde el interés. Te vi entrar, sabía que eras tu por las gafas que te había visto puestas antes, la luz se reflejaba en ellas. Vi cómo te sentaste en una banca y aguardabas a acostumbrarte a la oscuridad, no vacilé. Mi cuerpo dio pasos silenciosos hacia donde te encontrabas y me senté a la distancia de un brazo de ti. No hice ruido alguno, pero volteaste hacia mi y, aunque estaba oscuro, nos miramos por prolongados segundos como esperando a que alguno de los dos hiciera el siguiente movimiento. Hasta que rompí el silencio.

‘Desde hoy serás mío’ te diste media vuelta y sin dudarlo dos veces te arrodillaste frente a mi.

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