Runic | El Departamento Quemado

Muchas veces uno no entiende por qué las cosas pasan de una forma u otra, uno puede planear mil cosas, pero al final suceden y no se pueden predecir. Un día todo puede estar bien, otros pueden parecer de nunca acabar, como la dura espera de viajes que podrían separar a dos amantes. Todo lo que comienza siempre tiene un final, a veces se prolonga más de lo necesario, a veces es más corto de lo usual, pero lo importante es aprender de esas experiencias. ¿Y qué mejor que registrar todo eso en una red social?

Runic es el punto de encuentro virtual para todas esas personas que no puede expresar abiertamente su orientación sexual y buscan alternativas para entablar conexiones con otras personas similares. No es necesariamente un espacio de ligue, aunque siempre hay quien la utiliza para dichos fines. En realidad puedes compartir un poco de tu vida y recibir me gusta y comentarios de otros usuarios que buscan lo mismo que uno. Es inevitable que surjan oportunidades de conocerse ¿ser amigos? ¿tal vez algo más? Tú decides. Pero debes hacerlo rápido, hoy habrá una fiesta en el famoso Departamento Quemado, a la que sólo sus miembros están invitados y, si te quedas en casa leyendo, pues vas a perdértela. ¡Estás advertido!

No todos nacemos con todas las cualidades que nos harían sobresalir como un 9 ó 10. En el mundo gay todo entra por los ojos y lo más rankeado son los chicos altos, de tez clara, de pelo castaño o rubio, ojos azules ¿Me olvido de algo? ¡Ah! que tenga carro, sea independiente y con una tarjeta de crédito black. Un sueño hecho realidad para muchos. Pero esta historia no es de chicos perfectos. Jorge es un chico bajito, barrigón que vive en el último piso de la casa de su familia, en un distrito no muy acomodado de Lima, sin el atributo físico que lo compense por su baja estatura. Aunque es innegable el atractivo de sus ojos misteriosos y su sonrisa bonachona que lo hacen bastante carismático, además de su astucia e inteligencia, sus pausas y silencios suelen venir acompañados de una bien estructurada respuesta que deja a más de uno callado. Él se encuentra bailando con Roberto, el ambiente está a oscuras, iluminado por haces de láser que se proyectan en las esquinas de la habitación y en la música van pasando un muy buen remix de Calvin Harris.

Jorge: ¿Ya habrá llegado el cumpleañero?
Roberto: (lo ignora) Mm no sé… hemos llegado temprano.

Roberto anda un poco entretenido mirando a su alrededor, como si escaneara la habitación buscando algo que ha perdido. Jorge parece no importarle su actitud, sólo está divirtiéndose un poco.

Jorge: La próxima semana sería nuestro aniversario.
Roberto: ¿Aniversario? ¡Claro! Cumpliríamos 4 años, que pena que estemos en break, probablemente podríamos hacer un viaje a alguna parte, de esos que te gustan. Tu jefe te lo agradecería.
Jorge: No hablemos de trabajo, suficiente tengo con soportarlo todos los días. Hoy me hizo llevarle una carta al Rímac solo por joderme. Espero que se acabe el mes para largarme de allí. Bueno ya sabes, renuncié.

Roberto desliza su mirada al ver a un chico atractivo, de polo verde, que lo mira desde el otro lado de la habitación, su mirada es tentadora. Se miran brevemente, se sonríen. Roberto interrumpe a Jorge.

Roberto: Estoy feliz por ti ¿Te parece si hacemos un brindis? ¡Pucha, no tenemos tragos! Ya regreso, voy por un par ¿Qué te sirvo?
Jorge: Lo que encuentres estaría bien, gracias.

Una mirada, un destello de sexualidad, son pocos los elementos que ponen nuestra adrenalina a correr ¿será que nosotros, los gays, tenemos una debilidad al sentir la sensación abrumadora de que tú y un completo extraño pudiesen estar destinados a estar juntos por algún mágico hilo rojo? ¿O será nuestra infaltable arrechura masculina?

Ingresan a la pista de baile dos chicos. El primero, baila coquetamente con pasos improvisados, pero da a notar que está dispuesto a pasarla bien esa noche. El segundo, un simpático chico de lentes, aunque de pasos de baile torpes, contrastan bien al ritmo de los movimientos de su pareja de baile. Este último es un conocido twittero llamado Marcos, también conocido como @GeekMaster, estudiante de sistemas que cuenta con un video blog en donde brinda tips y soluciones de cómo hacer reparaciones de computadora en simples pasos.

Marcos: Es bueno que hayas podido salir conmigo, siempre andas ocupado Christian.
Christian: El trabajo pues, no todos podemos darnos el lujo ser blogueros famosos.
Marcos: (risas) Tienes razón. Pero oye, tu tranquilamente podrías hacer lo mismo, te puedo enseñar, escoger un tema que sea afín a ti y dejar atrás lo tradicional. Incluso podríamos formar un canal juntos algo como Enchufe TV.
Christian: Amo mi privacidad, no creo que pudiese hacer lo mismo o tuviese la disciplina necesaria como para hacer vídeos todas las semanas como tú.
Marcos: Bueno sí, supongo que ser blogger no es para todos. Sino abundarían.
Christian: (se ríe) True. Oye ¿y tu hermano? No lo veo.
Marco: Debe estar por ahí divirtiéndose.
Christian: ¿No deberías estar cuidándolo? Solo tiene 17 años y en estas fiestas siempre cae uno que otro loco.
Marcos: Lo conozco de toda la vida y siempre ha sido muy independiente. Además, el Departamento Quemado no es muy grande. Apuesto que está explorándolo, recuerdo mi primera vez aquí, el detalle de las paredes desgastadas por el incendio de hace 10 años, le dan un aspecto algo sombrío y misterioso. Es su encanto.
Christian: Tienes razón…
Marcos: Bueno, voy a buscarlo ¿me acompañas?
Christian: Mejor te espero, voy a tomar algo de aire.
Marcos: ¿Estás bien? Hasta hace un momento estabas sonriente y lleno de energía.
Christian: No es nada, tranquilo. Te espero por la ventana.

Christian y Marcos se dividen. El departamento quemado es un dúplex que cuenta con 8 habitaciones diferentes y cada una narra una historia diferente, las paredes de cada cuarto guardan un centenar de secretos que se quedaron en el olvido. Pero que en suma originan los motivos ocultos que ocasionaron ese fatídico día hace 10 años en los que el edificio ardió en llamas. Nadie sabe por qué sucedió, sólo hay rumores de que la flama se originó en ese mismo departamento. Las cosas pasan cuando menos te lo esperas, como cuando se quemó el edificio o como el mismísimo destino, estoy seguro que las cosas suceden por algo, detrás de todo gran evento se esconde un propósito que debemos descubrir a medida que vamos aprendiendo de nuestros errores.

Jorge: Es hermosa la vista.

Christian nota la presencia de Jorge, quien se ha acercado a la ventana a tomar algo de aire también.

Christian: ¡Jorge! Pensé que no vendrías.
Jorge: ¿Por qué pensaste eso?
Christian: Porque pusiste ‘tal vez asistiré’, lo que se traduce en menos de 10% de probabilidades de que hayas venido.
Jorge: (Risas) Yo siempre pongo ‘tal vez asistiré’ a los eventos. Así no tengo que comprometerme asistir a alguno.
Christian: Eso lo explica todo.
Jorge: Me ha salvado en más de una ocasión. Créeme, funciona para todo, hasta para esa cena incómoda familiar a la que no quieres ir.
Christian: Bueno a veces suelen ser algo incómodas, pero son esos pequeños momentos los que te permiten compartir con tu familia.
Jorge: No pensarías igual, si tuvieses que vivir con casi la mitad de tu familia en el mismo techo.
Christian: A lo mejor yo lo veo de una forma diferente. Vivir solo tienes sus ventajas y sus terribles costosas desventajas.
Jorge: He pensado hacerlo ¿sabes? Independizarme, pero me pongo a pensar en cómo vivo y la dinámica que tengo. Prácticamente vivo solo, tengo mi propio espacio y me siento libre. No encuentro motivos para irme.
Christian: ¿No decías que vivir con la mitad de tu familia bajo el mismo techo te incomoda?
Jorge: A veces, pero escuchar de vez en cuando la presencia de otras personas puede ser reconfortante. El ser humano no nació para estar solo.
Christian: Es cierto, aunque últimamente he escuchado esa frase para describir situaciones un tanto más poliamorosas.
Jorge: Dicen que la monogamia es producto de la cultura…
Christian: … y la cultura es producto de la evolución.

Jorge lo mira sorprendido unos segundos, pensando su siguiente brillante respuesta. Aunque es interrumpido por Marcos.

Marcos: ¡Hey, Christian! ¿Quién es tu amigo? Espera yo te conozco, ¡Jorge! ¿no es así?
Jorge: Hola sí, ¿cómo me conoces?
Marcos: (hace una pausa) Creo que no nos han presentado formalmente, pero he escuchado de ti. Cosas no muy buenas, me temo.
Jorge: ¿Ah sí? ¿Cómo cuáles?
Marcos: Mejor cambiemos el tema, no quisiera malograr una bonita noche.
Jorge: Es una bonita noche, no quisiera malograrla discutiendo falsos rumores.
Christian: ¿Encontraste a tu hermano Marcos?
Marcos: No, parece que no está. Tampoco me contesta el celular ¿Me acompañas a buscarlo? Tal vez salió a comprar algo o tomar algo de aire fresco.
Christian: Es extraño.
Jorge: ¿No encuentran a su hermano? ¿Ya buscaste en todas partes?
Marcos: Sí, en las 8 habitaciones del departamento quemado.
Jorge: ¿8? ¿Sabes que existe una novena habitación, no?
Marcos: ¿Qué? Sólo existen 8 habitaciones, todo el mundo lo sabe.
Jorge: Hay una novena, pocos saben que existe. Lo que sucede es que no ha sido reparada y está cerrada. Sin embargo, hay un ingreso escondido.
Marcos: Mi hermano es demasiado curioso, él debe haber encontrado ese ingreso.
Jorge: Es probable. Vamos.

Jorge los lleva a un ambiente oscuro del Departamento Quemado, es común encontrar escombros y tablas de madera quemadas en todas partes que han sido acomodadas para que no entorpezcan el tránsito, moverlas es peligroso y es por eso que la gran mayoría no lo hace. Jorge se acerca a unas tablas y las mueve ligeramente, dejando mostrar un orificio en la pared. Se agacha y escabulle, los demás lo siguen.

El cuarto está oscuro, pero tiene un hueco grande en el techo que deja pasar la luz de la luna, que hace posible ver. Hay muchos escombros en el piso y eso dificulta caminar, dado que el cuarto no es muy grande, no tardan en notar una silueta sentada en un rincón.

Marcos: ¿Daniel?
Daniel: ¿Marcos? ¿Qué haces aquí?
Marcos: (va y lo abraza) Pues me tenías preocupado, ¿Por qué te desapareces así? ¿Estás bien?
Daniel: Sí, quería estar solo un rato. Encontré el pasaje escondido y al investigarlo, me topé con este lugar bastante extraño. (Mostrando lo que tiene en sus manos) Mira, parece un diario, le faltan algunas hojas, pero narra la historia de la persona que vivió aquí.
Jorge: (curioso) ¿Me permites verlo?

Jorge toma el diario y comienza a rebuscar entre sus páginas.

Christian: ¿Qué dice?
Jorge: (comienza a leer) Hoy es el día en el que arderá en llamas el Departamento Quemado, todo caerá, todos morirán…

Todos se quedan en silencio.

Jorge: Parece ser el diario de la persona que ocasionó el incendio hace 10 años.
Marcos: Eso es evidencia que podría ser usada en el caso policial. Sabemos que se cerró el expediente sin encontrar al culpable.
Christian: Es extraño que no hayan encontrado el diario en esta habitación.
Daniel: En realidad, el diario estaba escondido debajo del piso. Miren.

Daniel les muestra una abertura en el piso, escondido bajo una tablilla de madera.

Marcos: ¡Esto es un gran descubrimiento! Puede ser una sección especial en mi video blog, haré una transmisión en vivo (saca su celular).
Jorge: Espera Marcos, entiendo tu ánimo, pero si publicas esto ahora, sin tener más evidencia o conocimiento del tema, provocarás que la gente descubra este lugar y que comience a venir, cualquier evidencia adicional que pueda guardar este espacio, quedaría expuesta a quién la encuentre primero ¿Seguro que quieres eso?
Marcos: Tienes razón, no haré una en vivo, pero haré tomas para un video especial que podría publicar, una vez todo sea resuelto.
Jorge: Eso me parece más acertado.

Marcos comienza a hacer grabaciones con su celular, le pide ayuda a Daniel, Jorge se entretiene con el diario y Christian decide dar una vuelta también para investigar el lugar. No hay mucho por descubrir, la mayor parte del sitio ha sido devorado por el fuego.

Jorge: No hay nombre, aunque me queda claro que al usuario de este diario le faltaba un tornillo. Hay varios mensajes de odio en él.
Marcos: Jorge, dámelo, voy a investigar todo lo que pueda acerca de ese diario.

Jorge vacilante se lo entrega.

Marcos: Christian, esto no puede esperar, disculpa pero quisiera irme a mi casa ahora ¿Vamos?
Christian: ¿Tan pronto? Me gustaría quedarme un poco más ¿Y tú Daniel?
Daniel; Me podría quedar con Christian.
Marcos: Está bien, cuida de mi hermano.
Christian: De acá, vamos para allá.
Daniel: Te acompaño.

Marcos se va, Daniel lo acompaña.

Jorge: Vaya situación.
Christian: Si, espero que Marcos descubra más pistas y podamos encontrar a la persona detrás de todo esto.
Jorge: Seguramente, así lo hará. Parece muy hábil, he visto algunas de sus entradas en su blog, me han salvado de algunos problemas con mi computadora.
Christian: ¿Viniste solo?
Jorge: No, vine con un amigo.
Christian: ¿Y dónde está?
Jorge: Fue por unas bebidas hace un buen rato.
Christian: (risas) Parece que es otro trabajo para nosotros, los resuelve misterios.
Jorge: Pero esta vez no habrán más habitaciones secretas.

Ambos escuchan unos ruidos extraños viniendo de la entrada. Dos sombras entran en la habitación, pero al no reconocer sus voces, el instinto de Jorge y Christian es el de escabullirse entre los escombros.

Roberto: ¿Ves? Este es el cuarto, Renzo.
Ezio: Mi nombre es Ezio.
Roberto: Ezio, disculpa. Bueno ¿Qué te parece?
Ezio: Bien, ¿seguro que tu flaco no se va a molestar?
Roberto: Ya te dije que Jorge y yo terminamos, no vamos a regresar.
Ezio: ¿Entonces para qué vienes con él?
Roberto: Tiene pocos amigos, tampoco creo que debería dejarlo solo.
Ezio: No sé si es considerado o…

Roberto lo besa.

Roberto: Basta de hablar de Jorge ¿quieres hacerlo conmigo o no?

Ambos comienzan a besarse y a tocarse. Christian voltea a ver a Jorge. Jorge está atónito. Se susurran.

Christian: Debemos hacer algo. No podemos quedarnos aquí. Jorge reacciona.
Jorge: Una cosa es escuchar los rumores, otra muy diferente es verlo en vivo.
Christian: ¿Quieres quedarte?
Jorge: Nunca podré superarlo si es que no lo veo hasta el final con mis propios ojos.

Christian lo abraza fuertemente.

Un comentario en “Runic | El Departamento Quemado”

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