Intuición Masculina | El Amor No Muere

Escuché alguna vez que todo amor que no se siembra fallece, como una planta que siembras. No es cierto, el amor es una energía y como tal no se destruye, solo se transforma.

Cuando nos vinculamos con alguien que amamos, este ocupa un espacio en nuestro corazón y una vez que sucede, no hay nada que lo saque de ti. Ese vínculo es eterno.
En el medio pueden ocurrir una infinidad de hechos que provoquen dolor o felicidad, lo que hará el lazo más fuerte o más débil, en este último caso puede reducirse en tamaño mas nunca desaparecer por completo. Tomando las palabras de un amigo, el corazón es como un cajonero. Cada relación ocupa un espacio en algún sitio y la cantidad que ocupa es proporcional a lo fuerte que es el lazo que construimos con las personas.

Cuando decidimos terminar con alguien porque decidimos que el vínculo nos hace daño, hay maneras de gestionar el amor para que ya no nos afecte igual. Una de estas formas en dañar el lazo y por consecuente, a la otra persona. Con el fin de  alejarla y mantenerla al margen. La distancia te permite controlar y mantener al margen un sentimiento, sin embargo este nunca dejará de existir.

Romeo & Julio – Acto III

ESCENA PRIMERA
Una sala en la casa de los Capuleto
(Entran el viejo Capuleto, su mujer y la Alcaldesa)


REPORTERO
Ya ha pasado una semana desde el homicidio del hijo del presidente y hoy el asesino fue sentenciado a cadena perpetua, ante los sollozos de su familia. Nadie hubiese sospechado que el seno de una hermandad tan conservadora y religiosa fuese el escenario de un escándalo tan escabroso. El presidente ha manifestado su profundo dolor y rechazo en contra de las causas de este horrendo crimen. La investigación policial ha determinado que los motivos detrás de este acto fue un riña de familias que ha durado décadas, la raíz de este conflicto es desconocido y continua en investigación. Pero en este crimen se ha determinado que sus diferentes formas de pensar, con respecto a la disidencia sexual, provocaron el asesinato. Un crimen de odio que se suma a la larga lista de esta ciudad gris.


Capuleto: Tan lamentables son los hechos que han sucedido, que no he podido hablar con mi hijo. Toma en cuenta el duro golpe que este representa para nuestra familia. Los comunicados de prensa y todas las habladurías, han dejado mis manos atadas. Y la sentencia de nuestro familiar Teobaldo no ha sido para peor.
Alcaldesa: Te comprendo Capuleto, para mí tampoco ha sido fácil, ver como una noble casa, se hunde con su primer escándalo y vaya forma. A pesar de todos los malos augurios vengo a entregarte una noticia, que espero brinde luz a tus oscuros días.
Capuleto: Sí son buenas noticias, no esperes más y relátanos las buenas nuevas.
Alcaldesa: Desde que mi hija regresó de la velada en vuestra casa, no ha dejado de insistir en ver nuevamente a tu hijo. Conoció su esplendor, carisma y está deseosa de formar con él un monumento de paz, ante tan adversas circunstancias.
Señora Capuleto: Devota eres, por intentar devolvernos la armonía a nuestros corazones. Mañana sabremos lo que piensa ¡Esta noche le agobia la tristeza!
Capuleto: Querida alcaldesa, me atrevo a darles mi bendición por su próximo matrimonio. Estoy seguro que él solo hará lo que le diga ¡Sobre esto no cabe duda alguna! (A señora Capuleto) Antes de irte a la cama, habla con el, que conozca el amor de mi hija Paris ¿Me oyes, mujer? Y que el miércoles próximo ¿pero qué día es hoy?
Alcaldesa: Domingo, señor.
Capuleto: ¿Domingo? Ya, ya. No puede ser el miércoles. Es demasiado pronto ¡Bien, el jueves se casará con esa bellísima dama! ¿Estará lista? ¿Te complace este apuro? Dos o tres amigos porque, comprenderás, es tan reciente el escandalo que perpetró estos muros, que pensarán mal de un gran festejo. Pero ¿tu estas de acuerdo con el jueves?
Alcaldesa: ¡Ay, señor, que mañana sea jueves!
Capuleto: ¡Será el jueves, entonces! ¡Y tú mujer, sube a ver a Julio y prepáralo para la fecha del matrimonio ¡Adiós, mi señora! ¡Es tan tarde que en un instante más será temprano! ¡Buenas noches!



ESCENA SEGUNDA
Jardín Capuleto
(Entran Romeo y Julio)


Romeo: Todo el odio que reside en las personas, eso que los hace detestar lo que aún no conocen ¿Por qué existe?
Julio: La existencia del odio radica en la posibilidad de error en el ser humano, porque es a través de nuestras faltas que herimos a los demás y ellos toman represalia, así generando una cadena de odio.
Romeo: Hablas con la razón y el corazón.
Julio: Me lo enseñaste tú, cambiando el horizonte de mis anhelos. No me había percatado de lo equivocado que estaba hasta que te conocí, ni la soledad en la que había enclaustrado a mi alma.
Romeo: Confiésame algo ¿Qué te hizo seguir mis pasos, la noche fatídica de tu primo?
Julio: El deseo de no perder nunca tu calor. Arde en mí la llama sagrada del amor y no quiero perder nunca al que logró encenderla. Pues escasamente en la vida logras una relación tan sincera. Tan solo quería decirte que te quería y darte un último abrazo que te durase hasta nuestro siguiente encuentro.
Romeo: Tierno Julio compárteme tus sueños ¿Qué quieres lograr?
Julio: ¿Mis sueños? Pues los mismos que los tuyos.
Romeo: ¿Y cuáles son esos?
Julio: Pues cuentamelos amor mío. Mis sueños, lo son tuyos también. Tu felicidad es mía también.
Romeo: Bueno, bueno. Comenzaré yo, mi más grande sueño es descubrir los secretos del amor, aprender a llevar su voz a los demás, seguir su camino y sendero: Amar y ser amado, un sueño que se vuelve realidad con cada día que paso junto a ti, una mezcla eterna de ensueño y realidad para mi vida ¿Qué más podría pedir un soñador como yo?
Julio: Tus palabras provocan que arda mi felicidad con mayor bravura. Es mi turno, mi más grande sueño es vivir en un mundo diferente, en donde los lazos del amor primen. Donde las personas no guarden sentimientos nocivos, en donde la humanidad no se rechace a sí misma como polaridades de un imán, que comprendan que en nuestros cimientos somos una sola unidad, todos, parte del mundo en el que nacimos. Un mundo que no tiemble al ver a dos hombres tomados de la mano, donde podamos vivir tranquilos, sin miedo a nada ni nadie.
Romeo: Ese mundo de paz lo tengo ya, al tenerte a mi lado, se fortalece en mi el acero del valor. Nada podrá detener la fuerza con la que mi corazón late por vivir.
Julio: Juntos, nuestro sueños se harán realidad, lo podemos construir con cada decisión, luchando por el bienestar del otro, sin olvidar el propio.
Romeo: ¿Crees que es necesario la violencia para obtener lo que queremos?
Julio: No, no es necesario ¿Necesitaste ser violento para poder obtener mi amor? ¿Necesitaste matar a mi primo para mantenernos unidos? Todo lo que es obtenido con violencia genera miedo, y si es así entonces lo único que genera es odio. Es el veneno ponzoñoso del amor, las acciones que nos llevan por el sendero de nuestras equivocaciones, que cultivan y hacen más daño a nuestro entorno.
Romeo: Es cierto ¿Qué habría pasado si cegado por mi ira hubiese clavado el puñal a tu primo?
Julio: Nunca lo sabremos, pero estoy seguro que nada bueno.
Romeo: ¿Cómo van las cosas en tu casa?
Julio: Mejor, aunque mis padres están destrozados, este ha sido un duro golpe para nuestra familia. Ha sido una penosa travesía para todos. Gracias por estar a mi lado.
Romeo: Descuida, por nada cambiaría el cuidar tus penas y sanar tu corazón de la desdicha que acarrea el derramamiento de sangre.
Señora Capuleto: (Desde adentro) Hijo mío ¿te levantaste ya?
Julio: ¡Es mi madre! Debes irte.
Romeo: Me despido de ti con un beso, que guarden tus labios nuestro encuentro furtivo, pues la noche dejó de ser oscura desde que tu cáliz descendió en mi cuerpo y desprendí mi descendencia por tus zonas adyacentes.
Julio: Adiós amor mío.
(Sale Romeo)
Señora Capuleto: ¿Qué te pasa Julio? Parece que el rubor ha invadido tus mejillas, no será que estás con fiebre.
Julio: No, estoy bien.
Señora Capuleto: ¡Hijo mío, temprano, el jueves próximo te esperará en el convento San Francisco, la joven y preciosa Paris. Ese día, se unirán en santo matrimonio y así devolverás la paz y la esperanza a nuestra casa.
Julio: ¡Ay, por San Francisco y por su Santa Iglesia, no puedo ser un feliz esposo! ¿ Por qué este apremio para casarme con alguien que hasta ahora no me ha hablado de amor? Quiero que digas a mi padre que no quiero casarme todavía.
Señora Capuleto: ¿Cómo osas ir en contra de los deseos de tu padre? Sabes cómo es él , y éste pondrá fin a tu negativa.
Julio: No me pueden obligar a hacer algo en contra de mis deseos.
Señora Capuleto: ¡Aquí viene! ¡Ve a decírselo tú mismo, verás como lo toma!
Capuleto: Julio ¿Qué es todo este griterío? Debería ser gozo lo que sus palabras enardecen y no la furia.
(A la señora Capuleto) Vamos, mujer ¿Le informaste de nuestra decisión?
Señora Capuleto: ¡La rechaza! ¡Por mí este bobo lo que debería hacer es desposarse con la tumba!
Capuleto: ¡Calma! ¡Quiero entender! ¿Cómo? ¿Lo ha rechazado? ¿No se siente orgulloso? ¿No comprende que aunque es indigna de ella, aquella dama aún quiere convencerlo de tomarlo como esposo?
Julio: ¡No me siento orgulloso! ¡Lo agradezco! ¡Pero nunca estaré orgulloso de lo que odio, pero hasta lo que odio lo agradezco, si el odio se desata por amor!
Capuleto: ¿Cómo? ¡Sofismas! “Orgulloso”, “Agradezco”, y “No Agradezco” y sin embargo “No estoy orgulloso” ¡Óyeme, jovencito, no me agradezcas agradecimientos pero prepara bien tu virilidad para que el jueves próximo con Paris te vayas a la iglesia de San Francisco, y si no vas, te llevaré a rastras! ¡Fuera de aquí, carroña con anemia! ¡Puto, fuera de aquí! ¡Cara de sebo!
Señora Capuleto: ¡Ay, qué vergüenza! ¿Qué? ¿Te has vuelto loco?
Julio: ¡Buen padre, te lo pido de rodillas, escucha una palabra, con paciencia!
Señora Capuleto: Dejémos que tenga una oportunidad de aplacar tu cólera.
Julio: Hay una razón para rechazar tu bendición en santo matrimonio, una razón que no traicionaré porque tanto su corazón es mío, como el mío suyo.
Capuleto: ¿Su corazón? ¿Ama tu corazón a otra que no es la de la bella Paris? ¡Pero haberlo dicho antes! Estoy seguro que la prudencia que te inculqué habrá sabido seleccionar a otra superior en linaje ¿Quién es mi futura yerna?
Julio: Superior en linaje, de eso que no quepa duda, pertenece a una de las familias más poderosas de Lima, una que solo podría ser comparada con la nuestra y diferenciada por poco.
Capuleto: Devuelves tranquilidad, habiendo dicho antes, mi paz recupera su semblante, pero dime ¿Quién es ésta noble dama?
Julio: Una dama, precisamente no es.
Capuleto: No me vendrás a decir que es una plebeya ¿Quién es la otra?
Julio: Otra precisamente no es.
Capuleto: ¿A otra no? ¿Qué acaso quieres confundirme con palabrería? ¡Suelta la lengua de una buena vez, que estoy pronto a tomar una decisión que estoy seguro perjudicará todo tu porvenir!
Julio: Aquél que ha robado mi corazón no es más que Romeo, de la casa Montesco.
Capuleto: ¿Romeo? ¿Montesco? ¿Qué clase de broma es esta? Una de muy mal gusto, seguro, está bien que no quieras casarte con Paris, pero engañarme no te dará frutos.
Julio: Mi educación ha sido tal, que no podría permitirme mentirle a quién es mi padre.
Capuleto: ¡Basta! ¡No escucharé más! ¡Que te ahorquen, puto, criatura desobediente, oye bien lo que te digo estarás, este jueves, en la iglesia o no me mirarás más a la cara! ¡No me contestes, no hables, no repliques! ¡Ya me comen las manos, mujer mía! ¡Nosotros que hasta hoy nos parecía bendición del Señor este hijo único ahora vemos que es uno es demasiado y es una maldición la que tengamos ¡Fuera de aquí, inmundo!
(Entra la nana)
Nana: ¡Que dios lo bendiga! ¡Mi señor, te equivocas al juzgarlo!
Capuleto: ¿Por qué, doña sapiencia? ¡Tu te callas! ¡Ándate con tus chismes a otro lado!
Nana: ¡Hablar no es pecado!
Capuleto: ¡Adiós entonces!
Nana: Interceder por quien uno ama, no es pecado.
Capuleto: ¡Adiós entonces!
Nana: ¿Una no puede hablar?
Capuleto: ¡Tonta, chismosa, déjame en paz, derrama tu elocuencia con tus comadres! ¡No es necesario aquí!
Señora Capuleto: ¡Te estás acalorando demasiado!
Capuleto: ¡Me vuelve loco, por la Santa Hostia, tarde, temprano, de noche, de día, viajando, en casa, solo, acompañado, mi único afán era verlo prosperamente casado y ahora que se le arregla el matrimonio con Paris, la hija de la alcaldesa, adinerada, hermosa, educada con nobleza, este increíble necio lo rechaza! ¡Vete a comer el pasto donde quieras, porque en mi casa no pondrás los pies! ¡No estoy bromeando, el jueves está cerca! ¡Piensa, con una mano sobre el pecho: si eres mi hijo te daré bendiciones y si no que te cuelguen, que te mueras de hambre y miseria en medio de la calle! ¿Oyes? ¿Jamás te reconoceré, nada de lo que tengo será tuyo! ¡Piénsalo bien, soy hombre de palabra!
Julio: ¡Jamás! No dejaré que tu ira aplaque el amor que nace en mi corazón, pues si me rechazas, impugnas lo que amo y si no puedes amarme así, entonces ya dejaste de ser mi padre. Si tengo que enfrentarte, irme de la casa, nunca verte más, con el dolor de mi corazón haré eso, porque no me dejas otro camino posible. Pues me han abierto los ojos y ahora soy feliz, no podrás arrancarme eso nunca.
Capuleto: ¡Te han abierto otra cosa, inmundo! Pero ¿de quién es la culpa? ¿Dijiste Romeo, el Montesco? ¡Esos malditos simpatizantes de maricones, son los culpables de este crimen, no serán cómplices de una mente homicida, pero el delito arde tanto como la sangre misma!
(A señora Capuleto) ¡Ven, iremos a darle una visita a Montesco y acabaremos con esto de una vez!
(A Nana) Mantenle aquí, que no nos siga, o la siguiente en mi lista serás tú.
(Sale Capuleto y Señora Capuleto)
Julio: ¡No! ¡Déjame ir!
Nana: Piensa un poco Julio, tu padre está encolerizado, no razona, no ayudarás en nada si le sigues los pasos. No temo su ira, pero si temo por tu seguridad. A pocas horas del amanecer, el rojo vuelve a teñir nuestras vidas.
Julio: ¡No! ¿Qué haré?
Nana: Yo conozco tu sufrimiento que ya sobrepasó mi entendimiento, si no hubiese sido tan curioso, otro sería el final de esta historia: te casarías y la vida seguiría intacta. Será mejor que el próximo jueves, sin remedio, te cases con Paris.
Julio: ¡No me hables de este matrimonio, si no me dices tú cómo impedirlo, si tu sabiduría no me ayuda, admite que mi decisión es sabia y mi vida terminaré. No tardes en hablar, quiero morir sino me salvas con lo que me digas.
Nana: Calma, hijo mío ¡Existe una esperanza! ¡Para una situación desesperada, una desesperada solución! Si la muerte está en tu puerta y no hay nada que pueda hacer para cambiarlo, has de luchar por el que amas, que aun respira, que crear en mi un dolor tal, que me lleve a la tumba.
Julio: ¡Antes de pedirle la mano a Paris, me dejaré caer del balcón! ¡Atravesaría los caminos plagados de ladrones, me metería en nidos de serpientes!
Nana: Ve, sigue los pasos de tu padre a su destino la casa Montesco. He aquí mi última bendición que te guíe en los momentos oscuros ¡Que dios te bendiga!
(Sale Julio)
Nana: Por favor, dios mío, dejo en tus manos la vida de mi borreguito, cuida su camino para que no se encuentre con la muerte prematura y protege a todos en esa casa, ahora maldita. Llévame a mi contigo si es que así lo deseas, pero no te lleves a Julito. Aplaca la ira del señor Capuleto, bendícelo con tu sabiduría para que pueda entender lo que su mente cerrada se niega a creer y que despierte en él, el amor incondicional por su hijo, como el primer día en que lo vió, cuando lo tuvo en brazos y se sintió eternamente bendecido por el regalo que le diste. Está en el ser humano, ser tentado por el demonio, pero intercede para que el infortunio no ceda ¡Por favor, dale alas a Julio para que acelere su paso! ¡Nunca te he pedido nada en toda mi vida con más fervor que el de ahora! ¡Sálvalos!



ESCENA TERCERA
Casa Montesco
(Entran Capuleto, Señora Capuleto, Montesco y Señora Montesco)


Montesco: ¿Quién osa irrumpir en la casa del poderoso Montesco?
Señora Capuleto: ¡No hagas una locura!
Señora Montesco: ¡Tiene un arma!
Capuleto: Yo, Capuleto. He venido a darle fin a esta riña de familias de una vez por todas.
Montesco: Tus actos no son de paz, tu sabes cuáles son las consecuencias de este crimen ¿No basta con la sangre derramada por uno de los tuyos?
Capuleto: Uno de los míos hizo derramar sangre, pero lo que tu habeís hecho es más bajo que ni los gusanos comerán de tus restos.
Montesco: Escucharé mis crímenes y defenderé mi causa.
Capuleto: Tu causa no es más que una vil enmarañada de mentiras.
(Entra Romeo)
¡Ah, y ahí está tu enviado, que corrompió a mi hijo!
Señora Montesco: ¡Romeo, atrás, tiene un arma!
Romeo: ¿A Julio? Yo no le hice nada que él no quisiera.
Capuleto: ¡Mientes! Yo sé que ustedes planearon esto, tú Montesco mandaste a tu hijo único a que corrompa al mío, y ponerlo en contra mía.
Montesco: Soy inocente de los cargos que me acusas ¿Acaso tienes alguna evidencia?
Capuleto: Las palabras de mi hijo han sido suficientes para darme cuenta de tu plan maquiavélico y animar mi cólera
Montesco: Romeo, exijo una explicación.
Romeo: Padre, me habría gustado explicar esta situación en otras circunstancias, pero el tiempo se ha hecho escaso. Mi corazón le pertenece al hijo único de tu enemigo Capuleto.
Montesco: ¿Qué acaso no sabes que es nuestro enemigo más grande? ¿Dónde metiste tu sanidad en pensamiento? ¡Lo sabes muy bien! Su ira ahora es el pago por tus acciones.
Romeo: Mis razones sólo las oculta el amor del que soy preso, nada más, no quise ofender y menos ocasionar problemas que amenazan con nuestras vidas.
Montesco: Pues debiste haber pensado eso mejor ¿Por qué no me lo consultaste?
Romeo: Temía que no lo aceptaras.
Señora Capuleto: Sin duda, una unión de nuestras familias es inconcebible.
Señora Montesco: Debo coincidir contigo. Romeo, no hay excusa para tus actos ¡Sabías bien la naturaleza de nuestro conflicto!
Montesco: No tengo problemas con tu orientación sexual, hijo mío, pero ¿Por qué un Capuleto?
Romeo: ¿Acaso el amor puede escoger a quién amar? He aprendido bien, y como hijo único tuyo, sé que no.
Capuleto: ¡Claro que sí! Familias, linajes enteros han sido escogidos por el amor que los padres profesaban a sus hijos, otorgándoles un futuro, una buena esposa, una familia, poder, riquezas ¿Qué amor más grande que ese puede haber?
Montesco: Ahí te equivocas Capuleto, tu casa ha estado siempre maldita, no porque carezca de amor, no dudo que sea ese sentir lo que te ha hecho venir hoy a mi casa. Pero el arreglar el matrimonio de su descendencia con el fin de mantener riquezas y poder, entiendo su propósito, pero eso no lo hace menos inhumano.
Capuleto: ¡Jamás podrás entenderlo! Nuestras familias son diferentes y de historias disonantes, no puedes compararlos.
Señora Montesco: Nosotros somos libres de escoger a quién amamos, nuestro corazón nos guía en este camino, único a cada persona ¿Quiénes somos nosotros para escoger por otro ser humano qué es mejor para él o ella? Como padres, solo somos guías.
Señora Capuleto: Yo soy feliz al lado de mi esposo, nuestras familias arreglaron nuestro matrimonio y no hemos tenido problemas más allá que el de cualquier pareja. Y estoy segura que todo mi linaje así lo fue.
Capuleto: Eso es muy cierto, pues no tengo que sustentarlo, si aquí con mi esposa, soy el vivo ejemplo de que dos personas pueden unirse por la selección de los más sabios y con experiencia, los siervos de Dios.
Montesco: Pues yo aquí soy el vivo ejemplo de que el amor puede ser otorgado por el destino y que la selección se da en la sabiduría única de Dios.
Señora Capuleto: ¿Ustedes creer en Dios? ¡Pero si ni siquiera siguen sus enseñanzas! No recuerdo haberlos visto en la iglesia, ni haber comulgado hace mucho, como Dios manda.
Señora Montesco: Hay cosas sobre Dios que no están escritas en los libros, la más grande enseñanza sobre Dios, es que es amor y como tal nosotros lo amamos, pero no podemos coincidir con todo lo que la religión dicta, porque percibimos que hay normas que se oponen a ese mismo sentido.
Romeo: Capuleto, yo he hablado con su hijo…
Capuleto: No solo eso habéis hecho eso con él, estoy seguro.
(Entra Julio)
Julio: ¡Padre! Yo puedo defenderme por mi mismo. Yo amo a este hombre, él me ha enseñado la verdadera naturaleza del amor, no rechazo nada de lo que me has enseñado, ni de lo que me has dado, pero entiendo que somos humanos y podemos equivocarnos. Por eso, por más fervor que tenemos hacia lo divino, nunca estaremos libres de culpa. Toda mi vida he querido complacer a Dios, amarle y respetarle, seguir sus pasos, incluso rechacé la posibilidad de sentir algo por un hombre solo porque supondría el final de mis días en el infierno que tanto tememos. Pero Dios es amor y sin duda, si Dios nos creó de esta manera, con sentimientos, con el deseo de amar y ser amado ¿por qué tendríamos que rechazar el amor? Estaríamos yendo en contra de Dios y es por esa razón que la iglesia se convierte en conspiradora del pecado de los amantes de su mismo sexo. Esta es mi prueba divina y no hay nada más que quiera que demostrarle a Dios cuánto lo amo.
Montesco: Capuleto, olvidemos lo sucedido esta noche. Ve a casa con tu hijo y conversen las cosas, con las palabras se aplaca la ira, con acciones aterradoras sólo crearás violencia y dolor. Tienes mi palabra que si te retiras ahora, no hablaremos de lo que sucedió esta noche. Confía en mi, aunque tu enemigo, soy hombre de palabra.
Señora Capuleto: Querido, escucha razón, te acompañé hasta aquí para evitar que cometas una locura, no ganarás nada de esta forma. Tu hijo, todos, te pedimos que aplaques tu ira, por haber tratado de defender tu honor, tienes aun mi respeto, y sí, tal vez, tengamos la culpa por no ser buenos padres, debemos reflexionar. Pero antes de todo, somos siervos de Dios y este accionar va en contra de todo lo que creemos. Si ambos luchamos por el amor, no hay tantas diferencias entre nosotros.
Capuleto: Lo siento tanto, perdóname Montesco por las acciones que hoy viste. Julio te amo, eres mi hijo único, no quiero que nada te pase. No entiendo por lo que estás pasando, me duele no poder ayudarte, y me duele más que pueda ser culpa mía que seas… así. Vuelve a casa, hablaremos con más calma, y solucionaremos esto. Montesco, me has demostrado una valía más grande que la que yo pude lograr esta noche, no hay familia en Lima, más poderosa que la tuya, tal vez no en riquezas, pero sí en el amor que tanto profesas. Ahora entiendo el conflicto de familias, y no soy más culpable por no haberme dado cuenta más temprano.
Montesco: Errar es humano, somos culpables ambos. Tal vez sea hora de una tregua. Creo que hemos debatido más en una noche, que todas nuestras generaciones pasadas, y no encuentro razón para que este conflicto siga inundando rencor entre nuestros hermanos, juntos reconstruiremos lo que los malos actos han corroído, mientras nos quede vida en estos cuerpos viejos podemos cambiar.
Capuleto: Hablaremos más tarde sobre esto, Montesco.
Montesco: Amigo mío.
Capuleto: Amigo mío.
(Salen Capuleto, Señora Capuleto, Montesco y Señora Montesco)


ESCENA CUARTA
Jardín Capuleto
(Entran Romeo y Julio)


Julio: Gracias, amor mío.
Romeo: ¿Por?
Julio: Darme el valor de enfrentar a mi padre.
Romeo: Son tuyas las acciones, mi corazón no se equivocó al escogerte.
Julio: ¿Que habría sido si es que no hubiese sido valiente, lo suficiente para detener a mi padre?
Romeo: No lo sé, pero si nuestro amor no te hubiese inspirado tal cambio y fuerza, tal vez habría indicado que no era para ser y habrías terminado casado con una mujer.
Julio: No es gracioso ¿ahora que le dirá mi padre a la alcaldesa?
Romeo: La verdad, nadie merece casarse con quién no ama.
Julio: Sí, aunque otra duda salta a mi razón.
Romeo: ¿Cuál amor mío? Tuyas son mis dudas.
Julio: ¿Por qué el amor puede terminarse?
Romeo: ¿Terminarse? Nunca se acaba.
Julio: ¿Y por qué muchas veces las parejas deciden terminar con los vínculos que una vez despertaron el más puro amor?
Romeo: Razones hay por montones, depende en cada cuestión, pero sé que si el verdadero amor es el que las une y los amantes se percatan de este hecho, pues defenderán la pasión a lo largo de su existencia. No solo la vida es una constante lucha, el amor de dos personas es una lucha por no errar y mantener viva una lava intensa que quede inmortalizada como el monte Vesubio a Pompeya.
Julio: ¿Y si alguna vez erramos?
Romeo: Errar no nos hace malas personas, solo seres humanos. Más, cuando una persona se aferra al vicio y deja de luchar; se genera una tendencia y se convierte en una persona enferma en dilemas del amor. Un tóxico que terminaría con la flama del buen sendero, y la convertiría en amargo y oscuro sentimiento.
Julio: Si alguna vez me equivoco ¿sabrás perdonarme?
Romeo: Tu esencia pura es la que mantienes ahora y la que te convierte en la luz de mis días, si alguna vez esta se corrompe, no me dejarás otra alternativa.
Julio: ¿Cómo puedo evitar llegar a tal punto de corrupción?
Romeo: Solo se sincero, cuéntame tus dilemas, narrame tus pensamientos y actos, por más dolorosos o placenteros que sean, yo seré la persona que te saque de lo oscuro, cargándote sobre mis alas, para que no toques fondo. Estoy seguro que puedo confiar en ti para que hagas lo mismo.
Julio: ¡Será nuestra gran aventura!
Romeo: La vida es una aventura, y es una bendición que te hayas cruzado en mi camino tan pronto. La recorreré junto a ti, y así, podré endulzar cada momento que viva con tu incandescente presencia. Gracias, por existir.

Julio: (Lo besa)

Cuerda / Teatro Pirandelli

*Si te gustan las obras de teatro y quieres estar al tanto de los últimos estrenos, no dejes de visitar todo teatro

(Unipersonal) Wendy Ramos explora su mundo interior en búsqueda de poder llenar un vacío que ha tenido toda su vida.

La Temática
Aunque en un inicio un poco impreciso, pronto los espectadores sumergen sus pensamientos tras la búsqueda de Wendy por hallar el por que de un vacío dentro de su pecho. Para poder descubrirlo tendremos que adentrarnos en lo más profundo de ella.

La Interpretación
Wendy Ramos se luce siendo este su primer unipersonal. Lo más resaltante es su increíble conexión con el público, a través de chistes bien colocados y muy bien preparados que nos identifican rápidamente con ella. Su personaje siempre mantiene candidez e inocencia, muestra su niña interior.

La puesta en escena
El escenario es el imaginario de Wendy, su mente, reflejada por paredes nebulosas que nos dan la sensación de amplitud y de que cualquier cosa podría esconderse detrás de ellas. Es más, las estrellas que se posan en ellas hacen este mundo amplio como el universo, una forma bastante profunda de admirar la complejidad humana.
El ropero que resulta ser uno de los elementos más importantes de la obra, es aquello que guarda sus más profundos y oscuros secretos.

La cuerda representa su suelo, algo que la mantiene atada a ese lugar que ella conoce, una burbuja que no la deja explorar, más allá de su extensión, lo que es el mundo. La cuerda tiene una presencia casi humana, por más que Wendy no la necesita, ella se encuentra aferrada a ella, se percibe que le da seguridad en escena, para explorar su mundo interno.

La propuesta
Si bien hay elementos que no se muestran y que quedan en el aire, hay una constante en la historia que se ve reflejado en como es la vida en si: Cambiante.
Todos tenemos cosas que atesoramos, gratos recuerdos que nos han forjado, nos han hecho quienes somos ahora. Pero no podemos vivir en el pasado, aferrándonos a la idea de lo que fue: la cuerda. Nosotros somos un presente, en constante cambio y no podemos crear si nos mantenemos en el pasado.

No podremos llenar ese “vacío” con lo que fue, se llena con el presente de lo que es. Cuando rompamos esa conexión con el pasado, podremos darnos la oportunidad de vivir nuevamente y, eso que nos impedía vivir, podremos guardarlo con todo lo demás: un recuerdo que nos hará más fuertes en el presente.

Manicomio / Plazuela del Teatro Municipal de Lima

*Si te gustan las obras de teatro y quieres estar al tanto de los últimos estrenos, no dejes de visitar todo teatro

(Improvisación Teatral) Un grupo de locos buscarán manifestar su locura frente a los otros y narrar sus historias.


La Temática
El tema de la obra es la locura y como esta en mayor o menos medida se encuentra en todos nosotros, un ambiente humano que contagia, nos hace reflexionar y dudar de nuestra cordura. Los hechos cambian, ninguna función será igual, porque los actores harán una ronda de preguntas tanto al inicio, como durante para poder extraer ideas del público para desarrollar en escena. Durante toda la puesta hay una constante lluvia de ideas, ya sea entre los actores, el público o incluso las imágenes que son dibujadas en vivo por Fito Espinoza. Dado que es una creación en escena, los textos tendrán sus subidas y bajadas en cuanto a lo cómico de los mismos, es solo natural, sin embargo, el espectador es cautivado por toda la abrumadora concentración de los actores quienes son artífices de un arte en movimiento, lo cual es esencial para este tipo de montajes.

La interpretación
Los actores y su capacidad de improvisación sin duda juegan un rol básico para el desarrollo de la obra, se percibe las diferencias de habilidades entre el destacado Christian Ysla, quién es seguido rápidamente por su compañera Carol Hernández, ambos demuestran complementar el trabajo rápidamente, lo que denota cuando trabajan uno a uno en el escenario, se percibe la química y confianza entre ambas partes más desarrollada. Sin embargo, los rasgos de trabajo grupal son notorios entre todos los integrantes del elenco. Dado que no hay personajes recurrentes o completamente desarrollados, dado que se improvisan, pues cabrá decir que en conjunto resultan convincentes, desde una carne argentina cocida, hasta un destacado actor del cine mudo.

La puesta en escena
Elementos básicos como un par de sillas, un vestuario blanco, música en vivo, una proyección que remite a un lienzo en blanco que pronto se llenará esbozos de un ilustrador en escena y los efectos visuales de otro proyectos, son todos elementos que complementan un escenario blanco sencillo a la vista pero útil para generar un buen ambiente a los personajes locos de la obra. El rol de estos elementos es buscar la espontaneidad y poder cambiar el curso de los mismos en cualquier momento, eso facilita la improvisación y hace fluir más ideas. En sí, todo el escenario se vuelve un enorme lienzo en blanco, que aguarda ser llenado de las ideas de todos los asistentes en ese espacio.

La propuesta
Una propuesta divertida para todos los asistentes, el formato nos hace tener presente que al final los espectadores somos los artífices de cualquier obra de teatro y la acción de participar de la misma, siendo público, la hace memorable. Dentro de la obra y a partir de la improvisación se pueden rescatar otros mensajes que nacen del momento y el conjunto de hecho encadenados en historias cortas, pero que juegan en menor medida como un reflejo de la vida. Lo esencial se encuentra en la locura humana y como hasta dentro de ella podemos encontrar una lógica que nos enseñe algo.

Aarón. El Moro

Aaron, el moro, es un personaje de la obra de William Shakespeare: Titus Andronicus. Este personaje es una parte esencial de la trama, dado que sin su maquiavélica mente no se lograrían llevar a cabo diversos asesinatos y desagarradores episodios para los personajes de la historia.

Ante una primera impresión el personaje nos muestra un reflejo puro de la maldad. Si nos ponemos en contexto, durante la época de Shakespeare, había mucha controversia en cuanto a personajes de otros países, religiones y razas. Las diferencias culturales fueron expuestas en esos escritos y Shakespeare no fue de menos, escribiendo su primera obra de género trágico y una de las más comentadas por su crueldad escénica. Dentro de ese contexto, las personas de color eran temidas por una imagen basada en los prejuicios de una cultura y costumbres desconocidas, además de una sexualidad desenfrenada. Para muchos, ellos eran personas de mal vivir, un estereotipo que se llevó a las tablas y se cierne dentro del personaje de Aaron. No tendría otro sentido, puesto que no hay suficientes evidencias en la obra como para merecer a este personaje de una historia específica, más se dejan las puertas abiertas para la imaginación.

 At II.iii.39, he tells Tamora, “Blood and revenge are hammering in my head”.

Si bien Aarón, plantea la idea de venganza, tema de la obra, pues nunca se da a entender si tenía alguna razón para desatarla contra la familia de Tito Andronico, más allá de la derrota y su captura. Por eso se plantea que su naturaleza sea la maldad, pues no muestra nunca algún tipo de reserva o piedad. El se enardece de sus crueles actos de lesa humanidad, ya que no tiene un código moral más que a si mismo y sus intereses personales. Dado lo planteado, este personaje se muestra alegre ante el público, al punto de parecer que se encuentra confabulando con él al narrar su perspectiva en los eventos a su alrededor. La idea de una vitalidad intensa y la forma juguetona de expresar sus fechorías tientan a los espectadores a olvidarse de quien es realmente Aarón.

Su plan se centra en la venganza en contra de Titus, Aarón utlizará los deseos lujuriosos de los hijos de Tamora, quien los persuade de que obtengan lo que anhelan a través de la fuerza, ello se traduce en la violación y mutilación del cuerpo de Lavinia. El hecho no solo termina ahí, sino que astutamente desencadena una serie de hechos que hace que apresen a los dos de los hijos de Tito, la muerte de Basiano y una de las extremidades de Tito (su mano), hecho que asegura el destino mortal de sus hijos acusados de asesinato. Aarón se regodea de su capacidad para planear y hacer sufrir a los demás.

Su rol como el amante de Tamora, juega un papel esencial en su personaje, pues por un lado es reflejo de su capacidad para seducir y hacer provecho de sus armas sexuales para poder sumir a la reina ante su virilidad y atractivo sexual. Por otro lado, con esa conquista pues se asegura un sitio real y de comodidad en la sociedad, posición desde la cual puede desarrollar a diestra y siniestra sus planes.

Su rol al representar a su raza, es defender a un sector de la humanidad temido por los estereotipos, el a diferencia de otros que podrían sentirse menos, coge los atributos relacionados y los usa como armas para inspirar miedo, respeto y poder llevar a cabo sus macabros planes sin ser necesariamente objeto directo de culpabilidad en el reino.

Su rol como padre, pues nos muestra una faceta completamente inesperada, pues defiende la vida de su hijo a costa de otra. Lo que se contrapone directamente a la forma de actuar de la familia de Andronico, este muestra tener valores familiares que la defienden, en contraste con Tito, quien asesina a dos de sus hijos y antepone el honor a la familia. Desafía las órdenes directas de la reina, se enfrenta a sus dos hijos y decide huir por el bienestar de su descendencia. Esta faceta le devuelve al malvado Aarón su lado humano.
Sin embargo, la maldad no desaparece, su hijo es llamado demonio y él no lo niega, más bien lo alaga, siendo una materia de júvilo y que su madre Tamora es su guarida.

Podríamos tener en cuenta, dada su forma extremadamente mala de pensar, que su hijo representa la descendencia de su forma de ser, pues quiere dejar el legado de la maldad y la única forma es a través de su dinastía, por ello es que lo defiende a costa de su propia vida. Él sabe que tarde o temprano morirá y lo que quedará en este mundo será solo su hijo, hasta en sus últimos momentos de vida no deja de pensar calculadoramente.

¿Qué motiva a Aarón? 
Nunca se menciona explícitamente, pues solo podemos deducir a partir de sus diálogos es que los actos malévolos de la obra no han sido los primeros y que parte de su forma de ser es pues manipular sus entornos para causar dolor. Entonces es probable que estemos frente a un psicópata, quién no siente ninguna clase de culpa por sus acciones terribles.

¿Qué es la psicopatía?
Un transtorno antisocial de la personalidad. Esto no implica necesariamente que esas personas sean ‘malas’, simplemente que no sienten empatía por el prójimo ni remordimiento por sus actos, con todo lo que esto significa. Viven bajo sus propias reglas, y solo sienten culpa cuando rompen con su código.
Para los psicópatas las personas son cosas, objetos que sirven para satisfacer sus propios intereses. Si su ‘programación’ no implica lastimar al otro, no lo harán. Y podrán vivir en comunidad porque comprenden los códigos sociales. Se adaptan. Lo terrible sucede cuando no pueden evitar hacer daño. Pero la mayoría no comente delitos, aunque no tienen reparos en mentir, manipular o lastimar para conseguir lo que tienen en mente.

Faceta interpersonal:
1. Tienen gran oratoria y encanto. Son simpáticos y conquistadores en primera instancia.
2. Poseen una autoestima exagerada. Se creen mejores que el resto.
3. Mienten patológicamente. Engañan sobre todo para conseguir beneficios o justificar sus conductas.
4. Se comportan manipuladoramente. Y, si son lo suficientemente inteligentes, los demás no notarán estas conductas psicopáticas.

Faceta afectiva:
5. No sienten remordimiento o culpa. Jamás se sienten en deuda.
6. Afectivamente son frívolos y superficiales. No conciben emociones, aunque pueden simularlas llegado el caso.
7. Les falta empatía. Son indiferentes. Y hasta pueden manifestar crueldad.
8. Tienen una incapacidad patológica para asumir su responsabilidad en los hechos. No aceptan sus errores. Por ello raramente solicitan una asistencia psicológica, ya que para ellos el problema siempre lo tienen los otros.

Faceta estilo de vida:
9. Necesitan constantemente estímulos. Caen con facilidad en el aburrimiento.
10. Les gusta un estilo de vida parasitario.
11. Actúan descontroladamente.
12. Carecen de metas realistas a largo plazo. Viven como nómadas, sin dirección.
13. Se comportan impulsivamente. Con recurrentes actos no premeditados. Sumada una falta de reflexión sobre las consecuencias de sus acciones.
14. Son irresponsables.

Faceta antisocial:
15. Tienden a delinquir durante la juventud.
16. Muestran problemas de conducta desde la niñez.
17. Padecieron la revocación de su libertad condicional.
18. Cuentan con versatilidad para la acción criminal. Tienen predilección por las estafas y los delitos que requieran de la manipulación del otro.

Otras no incluidas en ningún factor ni faceta:
19. Tienden a una vida sexual promiscua. Con varias relaciones breves y mantenidas simultáneamente. Les gusta compartir abiertamente sus proezas sexuales y conquistas.
20. Acumulan muchos matrimonios de corta duración. No se comprometen a largo plazo, por la informalidad con la que se plantean el vínculo.

Éstas son sus apariciones en la obra:
1.1 : Un prisionero de guerra , Aaron se pasea por las calles de Roma junto con Tamora y algunos prisioneros godos.
Durante esta primera etapa muestra su capacidad para actuar de acuerdo a los acontecimientos, mantiene el silencio, una estrategia que le va a permitir observar y plantear el tablero de juego.
2.1 : Después de ser puesto en libertad , Aaron ofrece un soliloquio (un largo discurso que revela los pensamientos más íntimos de un personaje) . Él dice que está emocionado de que Tamora es ahora una poderosa emperatriz. Ella es su esclavo sexual , lo que significa que Aaron es ahora lo suficientemente potente como para destruir Roma.
Aarón se regodea con que su amante se convierta en emperatriz pues ve los beneficios de ello, muestra a través de este monólogo su afinidad a la villanía.
2.1 : Aaron oye a Demetrio y Quirón discutiendo sobre quién debe cortejar a Lavinia​​. Aaron los convence que deben violarla en el bosque mientras todos los demás están de caza .
2.3 : Aaron oculta una bolsa de oro bajo un árbol en el bosque. Cuando Tamora aparece y quiere averiguar, Aaron dice que está demasiado ocupado pensando en la venganza para tener sexo con ella. Aaron da Tamora una carta falsificada y le instruye a dar a Saturnino. Luego sale corriendo cuando ve a Lavinia y Bassianus acerca.
2.3 : Aaron envía a Demetrio y Quirón al lugar en el bosque donde Tamora, Lavinia y Bassianus están parados para que puedan consumar la violación de Lavinia .
2.3 : Aaron atrae a Quinto y Mucio a un hoyo en el bosque, donde Demetrio y Quirón han arrojado el cadáver de Bassianus. Cuando Mucio cae, Aaron se escapa y va por Saturnino.
2.3 : De regreso al hoyo, Aaron mira como se desarrollan los hechos – Saturnino ve el cadáver de su hermano y lee la carta falsa en donde parece que Quinto y Mucio le pagaron a un leñador para que mate a Bassianus. Aaron muestra la evidencia falsa “Aquí está la bolsa de oro para demostrarlo”
3.1 : En la casa de Tito, Aaron le corta la mano a Tito después de engañar a Tito en creer de que Saturnino liberará Martius y Quinto, si Tito sacrifica una extremidad.
4.2: Aaron descubre que la esposa de Saturnino, Tamora, ha dado a luz a su hijo. Mata a la enfermera de Tamora para que la mujer no pueda decirle a nadie sobre esto .
4.2: Aaron trama un plan para sustituir a un bebé blanco para su hijo negro por lo que el emperador no sabrá Tamora lo ha estado engañando .
4.2: Aaron lleva a su bebé al bosque, donde tiene previsto elevarlo a ser un guerrero .
5.1: Aaron es capturado y confiesa todo lo que los romanos planean, para que no se cuelgue a su hijo en un árbol.
5.3: Aaron es sentenciado a ser enterrado hasta el pecho en el suelo, donde va a ser abandonado hasta su muerte.

Links de Interés:
La Obra
Las Patriarquías en Tito
Información y Contexto: Tito

Romeo & Julio – Acto II


ESCENA PRIMERA
Una callejuela junto a los muros del jardín de Capuleto.

Romeo: ¿Cómo puedo ir más lejos si mi corazón yace aquí en el origen de todo lo que me odia?
(Trepa el muro y salta hacia adentro)


ESCENA SEGUNDA
Jardín Capuleto (Entra Romeo)


Romeo: ¡Allí está! ¡Qué suerte la mía! Poder volver a ver el rostro del amor en una sola noche, debo haber nacido bajo la misma estrella que ese ser, que me encanta con cada uno de sus semblantes y con cada gota que derrama su piel, al sentir que puedo ser suyo si así lo desea ¿Qué sucede ángel luminoso? ¿Por qué esa mirada desolada que intenta copiar la luna que te espía desde los cielos? La luna envidia tu juventud e ingenuidad, la que me has demostrado esta noche y que ha hechizado mi corazón ¿podrás entender lo que mis latidos me dictan? Eres lo que estaba buscando toda mi vida, tú que con un solo beso destruiste todas las barreras entre nosotros y que engalanas mi alma con la suavidad de tus sueños. Déjame ser parte de tus sueños, aunque solo sea esta noche.
Julio: ¡Ay de mí!
Romeo: ¡Ha hablado ahora! ¡Habla otra vez, oh, muso mío! En la altura te apareces como un enviado divino, con un mensaje que solo podría ser entregado a mi, una flecha que está destinada a llegar a tocar el punto exacto en donde reside mi corazón, el cual recibe tus alas para poder llegar a ti. (Comienza a subir)
Julio: Romeo ¿Por qué eres tú Romeo? ¿Qué tienen tus labios que con un solo beso has cambiado todo lo que sé, todo lo que Dios me ha enseñado, eres la más dulce tentación y, aún así, mi mente te aborrece, mientras mi corazón desearía que en este momento estuvieras aquí a mi lado y me sacases de la confusión en la que me hallo.
Romeo: (Aparte) ¿Debo seguir oyendo o le respondo?
Julio: El hombre y la mujer existen para ser el uno del otro, no existe otra forma, a no ser que en los sueños verdes de la creación misma. Sería un pecado y como siervo de dios debo resistirle (¡Dame fuerzas!) que no se opaque en mi el oro servil. Pero temo que no pueda, este sentimiento cálido e increíble hace que mi corazón lata con más fuerza el solo pronunciar su nombre ¿Será una ilusión del demonio que busca seducirme del camino correcto? Jesús, ayúdame, dame una señal que deje en evidencia la benevolencia de mis sentimientos.
Romeo: Heme aquí, el enviado de tu Dios queriéndote entregar un mensaje de amor.
Julio: ¡Romeo! ¿Cómo llegaste aquí?
Romeo: Tan solo seguí la senda que dejaron tus pensamientos y ellos me guiaron hacia ti.
Julio: ¿Desde hace cuanto estás escuchando?
Romeo: Lo suficiente ¿Crees que es coincidencia que nuestras constelaciones decidieran formar un trazo estelar esta noche?
Julio: No… eres una aparición insustancial.
Romeo: ¿Le restas importancia a un mensajero divino que solo viene a hablarte de amor? No niegues tu confesión.
Julio: Eres una prueba de Dios, he de ser fuerte ante la tentación que ocasionas.
Romeo: Qué tierno eres, irresistible también. Si fuese una pecaminosa tentación, pues estarías negando que puedo estar sintiendo lo mismo que tú en este momento y te cegarías a la posibilidad que mi amor es el cambio de todo en lo que crees.
Julio: Dios existe y eso nada lo cambiará.
Romeo: Jamás le negaría ¿Pero cómo Dios puede negarse al amor?
Julio: No lo hace, Dios es amor.
Romeo: Entonces cómo un ser hecho de amor, puede negarse a lo que yo siento por ti.
Julio: ¿Tú… me amas?
Romeo: Con la fuerza con la que el sol busca a la luna, interminablemente todos los días de su existencia.
Julio: ¡Mientes!
Romeo: Jamás te mentiría. Aquella tiene un veneno cuyo líquido, aunque sabe dulce como la miel, asesina cualquier bienaventuranza que nos da la vida, y no hay más divinidad que compartir mi fuerza vital junto a quien la inspire con cada exhalación.
Julio: Veo sinceridad en tus ojos, verdad en tus palabras, amor en tu existencia ¡Porque tenías que ser hombre!
Romeo: (risas) No lo sé, solo sé que esto que siento por ti es más grande que el mar y tan inmenso como el camino que uno tendría que recorrer para bajarte las estrellas. Una sensación que escapa a mi razón y que me tiene ahora aferrado a tu existencia.
Julio: ¿Crees en el destino?
Romeo: El destino es un laberinto de ocurrencias, ajenos al control y comprensión humana, que sólo podrían ser designados por un ser divino ¿Crees que nuestro encuentro estuviese premeditado?
Julio: Estoy seguro, porque esa sensación cálida que abastece un universo de cometas en mi corazón, me tortura dulcemente hasta el cansancio. No puedo negarlo, por más que durante toda mi vida haya estado con una venda sobre mis ojos, ahora lo sé.
Romeo: ¿Aceptas nuestro amor?
Julio: (pausa) Si lo negase, te mentiría, y te perdería para siempre en la ilusión de la nada. Yo quiero vivir la realidad que anhelas, junto a ti.
Romeo: Mientras estemos juntos, no habrá nada que pueda detener nuestros pasos.
Julio: Nos aguardan momentos que harán temblar nuestra voluntad ¿Lo sabes, no?
Romeo: Nada en la vida es fácil, nada se consigue solo con el pensamiento, hace falta la acción y la perseverancia, tal cual río que nunca deja de fluir. Dejemos emanar la lucha por la felicidad del otro.
Julio: Desde que estas conmigo, la felicidad es como el aliento en cada respiración. Me has bendecido con paz y siento que puedo alcanzar edificar puentes que conecten civilizaciones enteras.
Romeo: Te propongo iniciar una eterna lucha, por una vida en donde nuestros mundos se unan como si fuesen uno.
Julio: Mis padres, mi familia, mi religión nunca aprobarán dicha unión ¿Cómo puede ser que puedas tú vivir en completa libertad y yo no?
Romeo: Puede que ese sea el verdadero obstáculo que te está poniendo Dios.
Julio: ¿… Un obstáculo?
Romeo: Es sencillo seguir el camino que otras mentes nos muestran, es realmente difícil encontrar otras puertas en la oscuridad de nuestro sendero, porque esas salidas sólo se crearán con nuestro anhelo ¿Crees que la felicidad es solo una?
Julio: Mm… en pensamiento, pero se obtendría de una forma única a cada semejante, dado que todos no somos parte de una misma mente, ningún destino es igual.
Romeo: Entonces ¿Por qué tu felicidad yacería en seguir lo que tu familia o religión quiere para ti? ¿Qué quieres tú?
Julio: A ti, a nosotros.
Romeo: Entonces busca la manera de que pueda serlo. No te digo que rechaces tu religión, ni a tu familia, solo haya la manera.
Julio: ¡Imposible!
Romeo: ¿Acaso podría existir el amor, sin el odio? ¿o el norte sin el sur? ¿Lo caliente de lo frío? Descuida, me tienes a mi, tu incondicional, hasta que halles la respuesta o te haga entrega de mi último aliento, lo que venga primero. Nunca más estarás solo.
Julio: Prometes demasiado.
Romeo: Solo lo que humanamente podría prometer, mientras arda en mi, la llama que hierve mi destino, la usaré para darle forma verdadera a tu deseo. Y si esta alguna vez cesase de existir (¡Que Dios no lo permita!) pues entonces sabrás que habré luchado por tu amor cada día de mi plenitud, a pesar de cualquier error que cometa en el camino. La vida es una guerra inmortal que se desata en búsqueda de nuestros deseos y nada me daría mayor fervor que enfrentarlo contigo.
Julio: Siento que estoy lleno de cadenas que constriñen mi vuelo, me jalan hacia un abismo del que no puedo escapar, sin embargo veo en ti un indomable huracán de esperanza fresca ¿o me equivoco? ¿Cuál es tu obstáculo?
Romeo: Pequeño, déjame ser un ángel salvador, aquél que guíe tu camino y te defienda del mal. Desde que nuestros labios se declararon amor eterno, tus obstáculos son míos y los míos tuyos. Déjame proporcionarte las herramientas para que las enfrentes y dame a mi la oportunidad de gozar del amor que solo tú podrías entregarme.
Julio: (Lo abraza) No abandones mi causa nunca.
Romeo: No lo haré jamás, lo prometo.
Julio: Te entrego mi corazón para que lo cuides y construyas junto con el tuyo un monumento al amor que sea recordado por siempre.
Romeo: Tuyo es mi corazón, está colgando en tus manos y ese monumento del que hablas, los esculpiremos juntos, porque encontraremos inspiración en nuestro amor y seremos los artistas de nuestra felicidad.
Julio: Es extraño…
Romeo: ¿Qué cosa?
Julio: Es como si nuestros pensamientos se hubiesen fundido de tal forma que parece que nos conociéramos desde siempre.
Romeo: Es lo que sucede cuando el amor encaja perfectamente en el del otro.
Julio: Nunca te guardes nada y me cautives de ti, nárrame tus pensamientos como si fuesen míos. Quiero conocerte como nadie más lo ha hecho.
Romeo: Pues tendrás que vencerme, yo te conoceré más.
Julio: No, yo más.
Romeo: Yo más.
Julio: Yo… (Romeo lo besa)


ESCENA TERCERA
Calles de Lima
(Entran Benvolia y Mercucio)


Benvolia: ¡Es muy tarde! ¡Vámonos Mercucio! La fiesta ya acabó y reconocí a Teobaldo entre los invitados, ese rufián está detrás nuestro siguiendo nuestros pasos. Si nos encuentra aquí podríamos ocasionar una riña peligrosa.
Mercucio: ¿Y Romeo?
Benvolia: Lo sé, también estoy preocupada, pero le hemos buscado y no está en ningún sitio, es posible que ya esté en casa. Estoy segura que no pondría nuestras vidas en juego.
Mercucio: Pues vete, no planeo dejar a un amigo atrás ¿qué sucede si Teobaldo lo encontró primero a él?
Benvolia: Tus palabras conservan extrañamente sabiduría esta noche.
Mercucio: Tú siempre tan graciosa.
Benvolia: ¡Silencio! Alguien se acerca.
(Entra Teobaldo y otros)


Teobaldo: ¡Buenas noches señores! ¡Una palabra con uno de ustedes!
Mercucio: ¿Una sola palabra con uno de nosotros? Yo le agregaría algo, digamos una palabra y un golpe.
Teobaldo: Mercucio, tú te has concertado con Romeo.
Mercucio: ¿Concertado? ¿Nos tomas por músicos? ¡Si quieres hacer música de nosotros no vas a oír acordes, sino discordias! ¡Aquí tengo el arco de mi violín! (Alza los puños) ¡Con él te haré bailar! ¡Vaya qué acordes!
Benvolia: ¡Mercucio, basta! No tientes la discordia, que solo queremos ir a descansar a nuestras casas.
Teobaldo: Vaya, vaya, pero si no es nada menos que mi queridisima Benvolia. Podría reconocer tu voz chillona en cualquier lugar, aunque debo admitir que me tuviste engatusado por esa vestimenta poco usual que llevas. Así que también has mancillado la casa de mi señor Capuleto.
Mercucio: ¡Déjala en paz, tu riña es conmigo! (Lo empuja, Teobaldo tropieza)
Teobaldo: Pagarás caro tu osadía. (Entra Romeo)
Romeo: ¿Qué sucede aquí?
Teobaldo: ¡Suerte la mía, ahora podré salvaguardar el honor de mi familia en una sola noche!
Benvolia: ¡Romeo, huye!
Romeo: ¡Jamás! ¡Ve en busca de ayuda! Son demasiados para nosotros tres.
(Sale Benvolia)
Teobaldo: Valiente… o tal vez ¿estúpido? (A otros) ¡Luchad!


Romeo se enfrenta con los secuaces de Teobaldo, pero es capturado. Mientras que Mercucio ferozmente lucha contra los secuaces de Teobaldo.


Teobaldo: (A otros) ¡Atrás! (A Mercucio) Combates bien, para un simpatizante de maricones. Es más, estoy seguro que ese de ahí te la escurre y te hace saltar de éxtasis.
Mercucio: ¿Y si tuviera el valor de amar a otro hombre? ¿Me matarías acaso?
Teobaldo: No es mala idea, los cabros son escoria ante los ojos de Dios.
Mercucio: ¡En guardia! Si atacas a matar, pues no me retendré.
Teobaldo: (risas) ¿Tú y cuántos más? Mira, dejemos en manos de Dios quién tiene la razón (Al resto) ¡No se entrometan! Es hora de enseñarle a este una lección que no olvide jamás.
Mercucio: Te podría derribar con las manos atadas.
Teobaldo: Tal vez sea cierto, pero no aguardaré hasta que suceda. (Desenvaina un cuchillo) ¡Probarás mi acero!
Romeo: ¡Cuidado Mercucio, tiene un puñal!
Mercucio: ¡Vaya, hasta que el cobarde saca sus garras!
Teobaldo: Te despellejaré esa sonrisa de la boca.
(Entra Julio)
Romeo: ¿Julio?
Julio: ¡Primo deténte! Ese puñal no traerá más que desdicha a nuestra casa.
Teobaldo: ¡Suéltame! Ellos han mancillado mi honor y han insultado con sus actos la buena fe de nuestra familia.
Julio: Tu odio no nos traerá más que mayor odio para nuestras familias.
Teobaldo: ¿Es que acaso ahora dirás que no hay que matarles? Cuando hace una semana estabas tan dispuesto a hacerlo. Recuerda tus propias palabras: Esos irán al infierno. Descuida primo, yo les acortaré el camino y seré abasionado por este hecho.
Mercucio: No me hagas reír, lo único que lograrás es que te metan en una celda y te coronen asesino, imbécil.
Teobaldo: ¡Cállate maldito! (Le clava el puñal).
Romeo: ¡Mercucio!
Julio: Primo, pero ¿qué has hecho?
Teobaldo: La noche es joven y mi puñal aún está sediento.
Romeo: ¡Canalla! Pagarás por esto.


Romeo se lanza encima de Teobaldo, este suelta el puñal, luchan. Romeo se recupera y coge el puñal.


Julio: ¡Detente! (Lo abraza) No cometas una locura, si derramas sangre, maldecirás el amor que nos ha bendecido esta noche. Lo confieso, mi ser escondía un odio, un temor por lo que desconocía, y ahora aborrezco las palabras que compartí con mi primo, pero me has mostrado que eso que tanto odio, no es más que el amor que tanto añoro, con tus palabras verdaderas, tus actos incondicionales y el ardor de tu voluntad. Romeo, el odio trae consigo un odio más profundo, eres amor y no dejaré que ese puñal lastime a quién tambien amo. Teobaldo, es mi familia, a pesar de sus actos, él será castigado pero si tú concluyes tu venganza, no solo te castigarás tu, sino que me arrastrarás contigo. La distancia cobrará su precio, del encierro al que te mantendrán preso y aunque espere largos años, el futuro junto a ti nunca será igual. Detente un momento a pensar, la vida de tu amigo es incalculable, pero a ojos del mundo tan solo serás un vil asesino. No ensucies tu honra, deja que el castigo sea dado por quien deba guardar la culpa, por favor, te lo suplico, apacigua tu ira, devuélveme la tierna mirada que sedujo mis manos esta noche. Despierta de ese sueño en el que el odio te tiene enajenado y enfrenta la vida como un valeroso y libre hombre.
Teobaldo: Julio ¿tú también eres uno de esos monstruos? Sangre de mi sangre ¡Eres una abominación!
Romeo: ¡Cállate, escoria! Este hombre, al que llamas monstruo, te ha dado clemencia esta noche. El amor se ha batido contra el más feroz odio, y sale victorioso. Ante palabras sabias, se aplaca la ira. No está en mí hacer justicia, no soy Dios, pero sé algo seguro: Tú Teobaldo te hundirás en las fraguas del infierno. Tu rencor ha llegado a un punto sin retorno ¡Mira donde has terminado! ¡Derramando sangre de un inocente! Cometiendo un acto que condena tu alma por la eternidad. Aunque solo sea el comienzo de una larga lista de actos de violencia que has asestado contra las personas de una orientación sexual diferente, eso no nos hace menos humanos y dignos del mismo respeto que cualquier otra persona. Sin embargo, tus acciones poco honorables indican la poca consideración que tienes contra los de tu propia especie ¿Llamas a esto traición de sangre? Tú ya traicionaste a tu raza ¿Quién es el verdadero monstruo ahora?

(Suenan las sirenas de autos de policía, se cierra el telón).

Sobre Amar al otro

El amor propio parte de una simbiosis con uno mismo. Somos dos en uno solo, dado que el amor es un dar siendo altruístas, aunque sin recibir nada a cambio resulta un desgaste que nos conlleva al vacío.

Para amar a otro ser, pues es necesario transportar esos sentimientos por uno mismo hacia el otro, sin olvidar el propio.

Es amar, querer entender, querer comprender, aspirar a ser uno solo. Por eso considero que no hay profesión más cercana a comprender y entrenar el amor humano que la actuación. Aprendes a hacer tuyo cada personaje al que te enfrentas, conoces facetas ajenas a uno mismo y lo más importante aprendes a amarlo.